domingo, 20 de diciembre de 2015

Guisantes frescos con jamón y huevos pochados

Esta mañana hemos bajado al mercado. Me gusta comprar la verdura allí, en los puestos callejeros. Hacerlo tranquilamente mientras me doy un paseo entre los pocos puestos que hay. Me parecen hermosísimas las hortalizas expuestas sobre las tablas a modo de grandes mesas, colocadas con mimo muchas veces. Me gusta dar un vistazo a todos antes de decidirme en cuales ir comprando las distintas hortalizas que tengo pensado adquirir o que veo buenas y a buen precio y pedir la vez y que alguna vecina me la de con una sonrisa. Prefiero que me hagan esperar un poco para poder escuchar como habla la gente entre sí y con el dependiente. Me asombra y me complace el clima sereno y pausado que suele haber en estos puestos, muy distinto del que se da en las grandes superficies. En estos mercados de pueblo la gente entabla conversaciones con naturalidad, sin necesidad de ser conocidos y eso me parece precioso!! :)  Además, suelen vender frutas y verduras mucho más en sazón que las de los hipermercados.

Esta mañana no tenía pensado comprar guisantes pero los he visto tan frescos y bonitos!!  La señora a la que le he dado la vez comentó lo caros que salían. Y es cierto, si no se aprovecha la vaina (que no suele hacerse) salen realmente caros pero son mucho más ricos que los congelados y más aún que los que vienen en botes de conserva ya cocidos. Yo sí la aprovecho y os aseguro que si se tiene el tiempo y la paciencia de preparar las vainas están tan sabrosas como las semillas.
Me han puesto casi un kilo para dos platos. Nunca se sabe bien la cantidad que te saldrá porque todo depende de lo cargados que vengan por dentro y del tamaño del grano. Pero esta vez me han salido dos raciones bien cumplidas.
Comenzamos a prepararlos? Pues venga... como siempre, preparemos primero todo  lo que vamos a precisar

INGREDIENTES (para dos raciones aproximadamente)
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 kg de guisantes frescos
  • 1 diente de ajo gordo (o dos pequeños
  • 1/2 cebolla cortada en juliana finita
  • 75 gramos de jamón serrano
  • 1 copita de vino blanco tipo amontillado
  • 2 hojas de laurel
  • 1 pizca de pimienta blanca


Desgranaremos los guisantes y los tendremos preparados para usarlos cuando los precisemos.

También podemos ir preparando los huevos pochados sin llegar a hacerlos hasta el último momento: Forraremos con film de cocina un vasito o taza y romperemos en su interior un huevo. Salpimentamos e incluso añadimos alguna especia si nos gusta.
Hay quién aceita un poco el interior del film para evitar que se adhiera el huevo al cocer pero yo no suelo hacerlo, en general no se me pega demasiado.
Cerramos cada paquetito por arriba retorciendo bien las puntas del plástico para evitar que se salga. Dejamos a la espera los paquetitos con los huevos para el último instante.


Echaremos en una sartén un chorreón de aceite de oliva virgen y doraremos en él cuando se caliente el diente de ajo laminado cuidando de que no llegue a quemarse ya que amarga mucho.


Agregamos la cebolla cortada en juliana bien finita y dejamos que llegue a dorarse un poco. En general se pocha pero en este plato me gusta que llegue a dorar un poquito porque le aporta un gusto que me parece que le va bien a este guiso.

Tan pronto se dore la cebolla añadimos las hojas de laurel, la pimienta blanca y la copa de vino blanco y dejamos tapado un rato hasta que el líquido se evapore y vuelva a quedar en la sartén solo la cebolla y el aceite.

Es el momento de añadir el jamón cortado en láminas bien finas. No me gusta usar taquitos de jamón, creo que quedan resecos. Prefiero cortar unas láminas bien finitas y trocearlas no demasiado pequeñas. Además de más vistoso el plato al servirlo encuentro que el jamón es más agradable de comer así.
Apenas unos segundos para que se rehogue el jamón serán suficientes. Es importante no pasarse con el tiempo que cocinamos el jamón serrano ya que es muy fácil que se sale demasiado y se reseque. Ya digo, unos segundos serán bastante.

A continuación incorporamos al guiso los guisantes que teníamos desgranados. Removemos muy bien y tapamos. Dejamos cocer unos cinco minutos. Removeremos el conjunto un par de veces volviendo a tapar la cazuela para evitar que se evapore la humedad y los guisantes se peguen. No conviene que cuezan demasiado. Me gusta que estén blanditos pero no deshechos y pienso que conservan mucho mejor el sabor y la textura si no se cuecen demasiado. 
Los guisantes congelados necesitan algunos minutos más y si usáis de bote como ya vienen cocidos no precisan cocción alguna. Yo no aconsejo en este plato usar los cocidos.

Mientras se ablandan los guisantes terminamos de preparar los huevos pochados. Ponemos a calentar agua en una cazuelita y tan pronto el agua hierve, depositamos en el interior los paquetitos de film con los huevos y dejamos que cuezan unos cuatro minutos, tiempo tras el que retiramos del interior del agua los huevos. Con cuidado despegamos el film de los huevos y los reservamos.

Comprobamos si tras los cinco minutos están los guisantes a nuestro gusto. Rectificamos de sal si fuera preciso. Como tiene jamón normalmente no será preciso añadir más sal. Retiramos del fuego la cazuela y emplatamos con un huevo en cada plato sobre los guisantes.



NOTA. He reservado las vainas de estos guisantes en una bolsa de plástico para que no se lacien y los he guardado en el frigorífico. Seguramente mañana haré un salteado con ellas. Si voy bien de tiempo como para hacer fotografías del proceso colgaré un post explicando como limpiar estas vainas para que no resulten duras y podáis aprovecharlas preparando este plato que resulta muy sabroso, tanto como las semillas!!