domingo, 27 de diciembre de 2015

Ensalada de pimientos asados al horno de mi madre

A mi madre le encanta hacer ensalada de pimientos asados al horno. Siempre que ve pimientos de la suficiente calidad para este fin los compra y hace este riquísimo plato.
En invierno y en verano. En cualquier época del año los pimientos asados al horno son la base de exquisitas ensaladas que pueden ser absolutamente simples o mucho más "regias". Dependerá de los ingredientes que incorporemos a ella.

 
Ayer fuimos juntas al mercado del pueblo y en el pequeño puesto de hortalizas y frutas vimos estos estupendos pimientos rojos. Estaban muy bien de precio y mi madre me animó a traernos un par de kilos y pico, dijo que ella los hornearía. De modo que aprovechando que tengo "madre" aquí, cosa que es poco habitual y que teníamos el horno caliente después de haber asado un pollo con ciruelas en él metimos los pimientos que se fueron haciendo mientras comíamos.
Para asar es preciso que se trata de pimientos rojos hermosos, sin heridas ni daños, lo más lisos posibles en su forma para facilitar la retirada de la piel, con un tamaño parejo para que el tiempo para ablandarse sea parecido,  pero sobretodo, que sean muy carnosos!! Es imprescindible que presenten una piel tersa, brillante y perfectamente hidratada. Si los pimientos están mustios y con la piel con arrugas no merece la pena asarlos porque están muy resecos y no se extrae de ellos casi carne ni siquiera se pelarán bien.
Yo no suelo hacer esta ensalada con demasiada complicación. Una lata de bonito por encima, unas aceitunas, un poquito de cebolleta tierna picada y creo que es suficiente para degustar una refrescante y nutritiva ensalada aliñada sencillamente con aceite, vinagre y sal. Pero muchos son los ingredientes con los que puede quedar muy apetitosa. Dependerá de nuestro gusto y si queremos que constituya un primer plato o simplemente un aperitivo.
Mi madre todavía la hace más simple: aceite de oliva virgen extra, sal y vinagre. Sin más!! 
Un pequeño truquillo que me enseñó ella y que me encanta en el arroz: Cuando me sobra un poquito que no merece la pena congelar por la cantidad los dejo metidos en un botecito de cristal de los típicos en los que viene la mermelada. Echo un poquillo más de aceite para que la superficie me quede cubierta y se conserven algún día más y los uso en la preparación de un arroz con pollo al que como aderezo y una vez totalmente terminado el guiso, ya en el plato, agrego. Simplemente unas cucharadas de ensalada de pimentos asados con aceite y sal (sin más ingredientes) al que añado un huevo cocido troceado y un chorro de vinagre. Remuevo y...pongo un poco encima de cada plato ya con el arroz servido en ellos. Delicioso!! Este arroz con el aliño de pimientos asados que yo llamo "de mi madre" porque es el que recuerdo desde chica que se hacía en casa, me chifla!!
Si se hace una buena cantidad de pimientos en una bandeja podemos incluso congelar una parte una vez limpios y aderezados. Eso sí, sin agregar huevo o cebolla porque creo que al descongelarse ésta pierde el crujiente tan delicioso de la cebolleta recién cortada. Tampoco agregaríamos huevo ni atún. Después de descongelados incorporaríamos los ingredientes que nos apetezcan.
Asar pimientos al horno no tiene misterio ninguno. Ponemos a precalentar el horno a unos 180/200 grados, calor por arriba y por abajo.
Bueno pues os explico como los ha horneado mi madre
Ha lavado escrupulosamente los pimientos y los ha secamos bien con un trapo.
 
A continuación los ha puesto en una bandeja tipo "Pirex" colocados incluso de pie, se asan igual. La cosa era que le cupieran en ella.
Los ha rociado con un poquito de aceite de oliva virgen y los ha espolvoreado de sal.
Debemos cuidar de que el calor del horno ase el pimiento tanto por arriba como  por abajo, poniendo calor durante un rato solo por abajo si vemos que se nos asan en exceso la parte superior permaneciendo demasiado cruda la inferior.
Ella ha ido cambiando los mandos del horno de manera que iba dando calor por arriba o abajo según ella veía que precisaban los pimientos. Ni siquiera ha tenido que moverlos como hago yo.
En cosa de una hora han estado listos. 
Los ha sacado de la bandeja y los ha metido en una cazuela amplia para que "suden" y los ha tapado.
Simplemente hay que esperar a que enfríen para retirarles la piel que sale con absoluta facilidad despegándose de la carne cuando han perdido la temperatura tapados como os digo dentro de una olla o con algún tipo de tapa que cubra la bandeja del horno.
A continuación ha  ido retirando con mucho cuidado todas las pieles intentando que no quedaran demasiadas semillas. Por supuesto que hasta la última gota del jugo que queda en la cazuela tras sudar los pimientos se aprovecha!!
Ella se pone un colador en el que va echando las pieles y semillas mientras deja las tajadas de pimiento asado ya limpias en la bandeja. Al lado, un bol para ir mojándose las manos y dónde se desprende los pequeños trocitos de piel y semillas que quedan adheridos a ellas
Pueden cortarse con unas tijeras pero ella (y yo) los prefiere a delgadas tiras desprendidas con los dedos índice y pulgar. Es más laborioso pero queda mucho más rico!!
Y ahora...el aderezo. Al gusto!! Hoy simplemente con un generoso chorro de aceite de oliva virgen, un poco de vinagre y sal. Rica, rica!!

Crema de patatas con el puré que sobra - Cocina de aprovechamiento

En esta cocina no se tira nada!! jeje Ayer tomamos un pollo asado con ciruelas que acompañamos con un delicioso puré de patata hecho en la thermomix y calculamos mal de manera que nos sobró bastante. Echar al cubo de la basura un puré tan rico me parecía un pecado así que lo aproveché como hago cada vez que me sobra, hice una deliciosa cremita de patata que nos sirvió como primer plato de la cena de anoche. Podéis comprobar con qué poca complicación preparamos esta reconfortante crema de patata.

Cuando veo que va a sobrar puré solo saco de la thermomix lo que preciso y lo que sobra lo deja en el vaso y lo conservo en el frigorífico hasta que elaboro la crema.

Cuando ya es hora casi de comer conecto la thermomix y echo en el vaso sobre el puré algo más de medio litro de caldo de pollo.

  • Dejo que el caldo se caliente un poco antes de triturar: Programo 2 ó 3 minutos, temperatura 100 grados, velocidad muy bajita. 
  • A continuación de estos minutos cierro la tapa del vaso y durante un minuto trituro la crema a velocidad máxima.
  • A continuación calenté la mezcla durante cinco minutos a velocidad bajita y temperatura de 100 grados.


Mientras la crema se calienta bien freí en aceite de oliva virgen extra unas rebanaditas de pan que serían el acompañante de esta reconfortante cremita que fue de perlas en una noche fría de invierno como la ayer.

En poco más de cinco o diez minutos se tiene un estupendo primero y de paso se aprovecha comida sobrante. Creo que es una buena idea!!

Sardinas marinadas con aroma de naranja. Simplemente deliciosas!!

En la entrada anterior os ofrecía un marinado de sardinas con un poquito de picante. En esta os propongo una forma menos convencional. Más fácil incluso y aunque la mezcla de los ingredientes del aliño son poco convencionales os aconsejaría que os animárais a prepararla porque está sencillamente exquisita!! 
Me gustan mucho también como resultan las sardinas marinadas de la otra forma pero con esta preparación casi, casi que me gustan más aún.
INGREDIENTES


  • 3/4 kg de sardinas absolutamente frescas
  • Agua bien fría, si es preciso con cubitos de hielo
  • 100 gramos de sal gorda o algo más
  • Vinagre de manzana 
  • El zumo de una naranja
  • Aceite de oliva virgen extra
Podéis ver el proceso de limpieza y curado en la otra entrada. Hasta el momento de sacarlas del vinagre los pasos son exactamente los mismos y al igual que para la otra preparación precisamos que las sardinas sean muy, muy frescas y de muy buena calidad.





De hecho hice las dos preparaciones ayer como aperitivo, la mitad de sardinas de un modo y la mitad del otro.
De acuerdo, tenemos las sardinas ya curadas un rato en el vinagre como os comentaba ahora simplemente nos resta exprimir el zumo de una naranja y ponerlo en un recipiente dónde quepa el brazo de la batidora, añadimos aproximadamente la misma cantidad de aceite de oliva virgen y batimos hasta emulsionar. Así de fácil!! Es un tanto extraña la combinación de aceite y zumo de naranja pero de verdad que resulta deliciosa.

Sacamos los lomos del vinagre y los colocamos en una bandeja o plato rociándolos por encima la mezcla de zumo y aceite y no hay más misterio. A la mesa a tomarlas con una buena cervecita fresquita o un buen vino. Que aproveche!!


Sardinas marinadas picantes. Una receta sabrosa y fresca!!

Casi saltaban sobre los trozos de hielo. Qué sardinas tan bonitas tenían ayer en la pescadería!! Se me ocurrió hacerlas marinadas y mientras estaban en la salmuera decidí hacer la mitad de ellas de un modo distinto que os explico en la siguiente entrada.
Me gusta mucho preparar el pescado marinado, no solo las sardinas, el salmón y el bacalao también queda delicioso preparado de esta  manera. El resultado de estas preparaciones me parece que aporta al pescado delicadeza y suavidad y aunque en estas dos formas de hacerlo se usa salmuera y vinagre, no se trata del sabor fuerte y contundente típico de los boquerones en vinagre porque los tiempos son mucho más cortos. El pescado resulta curado pero ni con la textura ni con el sabor de los encurtidos.
Vamos si os parece con el primero, el más clásico y que si os gusta el picante usaremos guindilla y en caso contrario pimiento rojo dulce y dejamos para la siguiente entrada un marinado al aroma de naranja. Las sardinas que preparé en total, con los dos aliños, fue de más o menos tres cuartos de kilo. Podéis preparar la mitad de un modo y la mitad de otro o hacerlas todas de una sola forma. Al gusto!!

La condición para que estas sardinas queden magníficas es que sean absolutamente frescas además conviene tener unas pinzas de cocina que sean buenas y un cuchillo de pescado perfectamente afilado

Unas pinzas son imprescindible si se desea que al tomarlas sean agradables de comer y no nos encontremos ninguna espinas que son tan desagradables.

INGREDIENTES
  • 3/4 kg de sardinas absolutamente frescas
  • Agua bien fría, si es preciso con cubitos de hielo
  • 100 gramos de sal gorda o algo más
  • Vinagre de manzana 
  • Una cebolleta tierna
  • Una guindilla o pimiento rojo dulce si no os gusta el picante
  • Aceite de oliva virgen extra

Con el pescado fresco no hay que esperar. Tan pronto llegué a casa las evisceré y las puse en un colador dentro de un bol bien amplio lleno de agua muy fría para que fueran desangrándose.

Hay dos formas de sacar los lomos. una vez quitadas las cabezas y evisceradas. La primera es abrir la sardina hasta el final, hasta la cola con los mismos dedos o con un cuchillo. A continuación colocan las sardinas sobre una tabla de corte. Pasando un cuchillo que corte muy, muy bien se pasa la hoja de éste horizontalmente sobre la espina recorriéndola con el cuchillo desde la cola hacia arriba hasta sacar el primer lomo. A continuación se le da la vuelta y se hace lo mismo del otro lado para sacar el segundo lomo. Esta forma de hacerlo requiere tener un buen cuchillo de pescado que esté perfectamente afilado.

Si lo preferimos podemos hacerlo con los dedos. Simplemente abriendo la hendidura del vientre hasta la cola y despegar un poco el final de la espina central pellizcándola entre el índice y el pulgar y con los mismos dedos, metiéndolos entre la espina y la carne hacer el recorrido hasta el final hasta retirar completamente la espina procurando no llevarnos pegada a ella mucha carne y que nos queden los dos lomos unidos por la parte central.

Lo próximo es el trabajo más minucioso pero no hay otro remedio, debemos limpiar los lomos meticulosante y con unas pinzas de cocina ir retirando las espinas del vientre tirando con cuidado de ellas con unas pinzas de cocina.

Mientras las limpio, en todo momento dejo las sardinas en agua bien fría. Las voy sacando de un bol para limpiarlas una a una y una vez bien limpios los lomos los vuelvo a introducir en el colador metido dentro de otro bol lleno de agua bajo el grifo abierto con un chorrito de agua muy fino para que el agua vaya renovándose durante un ratito. Veréis que las sardinas comienzan a "blanquear" enseguida por efecto del agua fría del grifo mientras van perdiendo la sangre.

Cuando veamos que llevan un ratito ya y que apenas si tienen sangre, si acaso una pizquita que suele quedarse en el vientre preparamos una salmuera con bastante agua (que cubra del todo las sardinas) y un par de puñados generosos de sal gorda. Removemos bien tratando de que la sal se disuelva en el agua y dejamos los lomos en esta salmuera durante un ratito, con media hora es suficiente.

El paso siguiente es sacarlos de la salmuera, secarlos bien con papel de cocina y ponerlos en un recipiente dónde quepan extendidos para cubrirlos totalmente de vinagre de manzana. Permanecerán en el vinagre un rato. El tiempo dependerá de lo "curado" que nos guste el pescado y del grosor de las sardinas. A mí personalmente me gusta poco hecho de ahí que las deje no más de media hora o a lo sumo una pero si queréis podéis dejarlas algo más. Nunca varias horas porque estamos hablando de lomos delgaditos en los que el vinagre tarda poco en penetrar y no queremos una carne de pescado totalmente curada.
Cortamos en rodajitas sumamente finas la cebolleta y en cuadraditos bien chicos la guindilla si nos gusta o el pimiento rojo si preferimos que no piquen. Si no encontráis en el mercado guindilla fresca de este tipo podéis usar pimiento dulce y echar unas gotitas de tabasco por encima o incluso guindilla en polvo.

Ponemos los lomos de sardina sobre un plato y los cubrimos con las hortalizas cortadas echando sobre el conjunto un chorrito de aceite de oliva virgen y servimos.


Me encantan como quedan estas sardinas marinadas. Constituyen un tentador aperitivo delicioso para tomar con una buena cervecita fría. Al usar vinagre de manzana no quedan con un sabor fuerte y avinagrado como los boquerones en vinagre. Resultan suaves y delicadas al paladar y como hemos hecho un trabajo meticuloso de retirar cualquier espina son muy agradables de comer.
En el siguiente artículo os propongo una forma distinta de marinar estas sardinas. Aunque el resultado es muy distinto en realidad el proceso de preparación es el mismo, lo que difiere es el aliño con el que se sirven. Si tuviera que elegir, si acaso me gustan aún más tomarlas como os explico en la próxima receta.