Cómo hacer pastel de cabracho (Receta paso a paso)

Ayer veníamos de Madrid y nos apetecía cenar pescado así que al paso entramos en una pescadería. Me traje dos lubinas para preparar a la sal acompañadas de patatas a lo pobre pero al lado había unos cabrachos con un aspecto tentador. No tenía previsto hacer esta receta pero los cabrachos parecian tan frescos... y como hacía mucho que no preparaba este pastel me decidí a comprar un par de cabrachos. 
No es una receta difícil en absoluto (casi ninguna lo es :)) pero sí, lleva un ratito su preparación así que no es un plato que suela preparar un día de diario que se va con más prisas.

Se trata de un pescado con un delicioso sabor que recuerda mucho al marisco pero con mucha espina y si el pescadero te lo prepara convenientemente facilita muchísimo la elaboración de este pastel. 
Por cierto, quizás en la zona dónde viváis este pescado se conozca con otros nombres como escorpena o gallineta. En Cataluña lo encontraréis como "escórpora" y en el País Vasco como kabrarroka.
Le pedí que me sacara dos lomos de cada cabracho y me reservara cabezas y espina central aparte. Hay que ser generosos al comprarlos y aunque suelen estar un poquito subidos de precio debemos pensar que tienen mucho desperdicio y que al final, eliminadas espinas y cabeza, quedará poco pescado limpio.

Este pastel es archiconocido, como lo es su creador, Juan Mari Arzak reconocido cocinero español que introdujo en la carta de su restaurante este plato en 1971 y que se ha convertido ya en todo un clásico!! 
Tengo la manía de no aplazar la elaboración del pescado para el día siguiente. Prefiero cocinarlo tan pronto lo llevo a casa, así tengo la garantía de conservar su frescura. Manía de una jajajaja así que tan pronto llegué a casa me puse a los fogones!


Veamos los INGREDIENTES:
  • 2 cabrachos que pesen en total uno 1200 gramos aproximadamente.
  • 1 Cebolla
  • 1 Puerro
  • 2 Zanahorias
  • 1 Diente de ajo
  • 2 Hojas de laurel
  • 1 copita de vino blanco
  • Sal
  • 700 cc de agua para el caldo corto
  • 250 gramos de tomate frito
  • 250 gramos de nata líquida para cocinar
  • 4 huevos frescos
  • 4 ó 5 pimientos del piquillo
  • 7/8 palitos de cangrejo
  • Una pizca de pimienta blanca.
  • Pan rallado
  • Salsa mahonesa (para acompañar)
  • Tostaditas de pan


Para empezar ponemos a precalentar el horno a uno 180 grados.

Preparamos primero un caldo corto. Para ello introducimos en la olla las hortalizas cortadas en trozos no demasiado pequeños. Añadimos el laurel, el agua y las espinas y cabezas de los cabrachos. Sazonamos con algo de sal y dejamos cocer por espacio de unos 10/15 minutos.

Si vais con prisas se puede poner todo el pescado (tanto cabezas y espinas como los lomos) desde el primer momento a cocer pero yo prefiero que el pescado que finalmente usaré cueza en el caldo corto ya hecho y no en agua solo. Creo que así queda más sabroso. 
Cuando el caldo corto lleva al fuego ya un rato agregamos los lomos del pescado que nos han preparado en la pescadería.

Es mucho más fácil limpiar luego el pescado si lo hacemos así. También puede cocinarse el pescado entero pero luego es mucho más complicado retirar espinas y pieles.
Lo tendremos hirviendo el tiempo necesario para que el pescado se cueza. No demasiado. Ya sabéis que el pescado es una materia muy delicada y que si le aplicamos cocciones demasiado prolongadas acaba secándose, de modo que unos cinco o seis minutos será suficiente. Depende, claro está, del tamaño y la cantidad de pescado que tengamos.

Retiramos del fuego y apartamos medio vaso de este caldo corto de pescado. Yo tengo la precaución de pasarlo por un colador para que no se me "escape" ninguna espina. Lo reservamos.
Sacamos el pescado del caldo y lo dejamos enfriar.

Con el resto de ingredientes vamos a preparar ahora la masa del pastel.
En un bol amplio metemos el tomate frito, la nata liquida para cocinar, los cuatro huevos, los pimientos del piquillo y sazonamos con un poquito de sal y pimienta blanca. Batimos con la batidora de brazo eléctrica hasta obtener una masa fina y homogénea.

Hoy se me hizo ya tarde y lo hice con tomate frito comprado ya hecho pero resulta delicioso cuando lo elaboro con el tomate frito casero que yo misma preparo (Pinchad en el vínculo si queréis ver la receta). Os aconsejo en todo caso que el tomate frito sea bien espeso y si lo compráis elaborado usad una marca que no sea muy líquida porque facilitará el cuajado del pastel.

Ahora ya tendremos suficientemente frío el pescado para manipularlo y eliminar cualquier espina o piel que pueda tener. Este es el punto que alagar la elaboración de este plato. Como decía arriba el cabracho es un pescado con mucha espina y hay que poner un especial esmero en su eliminación si no queremos sorpresas desagradables a la hora de tomar el pastel.
Me sirvo de unas pinzas de cocina que me facilitan muchísimo la extracción de las espinas de la carne del pescado. 

Una vez nos cercioremos de que el pescado ya no tiene piel ni espina alguna lo podemos cortar pequeñito con un cuchillo pero yo prefiero desmigarlo pacientemente con los dedos y lo hago así porque "el tacto" me permite eliminar alguna espina que quizás se me haya pasado en la limpieza anterior.
Cortaremos bien pequeñitos los palitos de cangrejo si nos decidimos a incorporarlos al plato. A mí no me quedaban más que tres así que esos pude añadir pero ya veis que en los ingredientes he puesto 7/8
A continuación incorporaremos el pescado y los palitos troceados a la masa y removeremos bien con un tenedor.

Hay quien bate todos los ingredientes, incluso el pescado desmigados, todo junto. A mí personalmente no me gusta tomarlo así. Creo que se pierde esa deliciosa textura que aportan los trocitos de pescado y que resulta deliciosa cuando se extiende sobre el pan. No es que esté malo si batimos todo junto pero yo lo prefiero así. Al fin de cuentas lo que lleva tiempo es la eliminación de las espinas. Una vez limpio el pescado de ellas, desmigarlo a mano no lleva nada de tiempo.
Tendremos que preparar ahora el molde para la cocción del pastel. Yo uso uno de "pyrex" tipo plum-cake pero podéis usar de silicona si lo tenéis por costumbre  u otros de otras formas o materiales.
Prefiero éste alargado porque a la hora de servir todas las rodajas quedan igual. Uno redondo también valdría pero no suelen usarse de esta forma en este pastel.
Debemos evitar que la preparación se peque así que echamos un chorrito de aceite de oliva en el interior del molde y con una servilleta de papel los extendemos bien por todo su interior cerciorándonos de que no hay zonas sin cubrir de grasa pero eliminando cualquier sobrante.
Espolvoreamos el interior del molde con pan rallado y eliminamos también el sobrante.

Ya tenemos listo el molde para meter la masa del pastel.

Lo vamos a elaborar en el horno al baño María así que conviene taparlo bien para evitar que el agua en ebullición llegue a penetrar en el pastel y nos arruine la preparación.
Yo lo envuelvo en un par de capas de papel de aluminio.
El molde envuelto a su vez se mete en una bandeja en la que quepa ampliamente. Llenaremos de agua poniendo cuidado de no sobrepasar demasiado la altura para que el agua no salpique la preparación. 

He puesto un palillo flotando en el agua para que se aprecie mejor hasta dónde más o menos llegaba el agua.

Y ahora meteremos el conjunto de bandeja con agua y molde en el horno. Lo tendremos cocinándose una hora larga a unos 180 grados.

Os recuerdo que los tiempos de horneados que suelen darse en las recetas son orientativos. Cada horno funciona de una manera y nadie mejor que nosotros pasa saber cómo funciona el nuestro.
En todo caso, antes de sacarlo, levantaremos un poco el papel de aluminio y con una agua pincharemos la preparación. La masa debe estar cuajada pero no reseca. Si vemos que la masa está aún líquida dejaremos unos minutos más la preparación en el horno.
Una vez hecho el pastel sacaremos el molde del agua y lo dejaremos enfriar totalmente antes de desmoldarlo. No es un plato para consumir inmediatamente. Necesita unas horas de reposo por eso es mejor terminar esta receta al día siguiente dejando el molde una vez ha perdido el calor de la cocción, en el frigorífico (tapado para que no se endurezca y reseque la parte superior).
Habréis pensado quizás que no se utiliza el resto del caldo corto y las hortalizas que han servido para su preparación. Pues no. Aquí no se tira nada!!! jajajajja
Veréis cómo aproveché yo anoche estos restos: Saqué las verduritas y las puse en un plato sin liquido alguno. Las rocié con un buen chorro de aceite de oliva virgen y las salpimenté. Frías, acompañadas con unas rodajitas de pan son una tapita deliciosa. Hacedme caso y provadlas, están rebuenas!!

Y con el caldito que sobra, una vez bien colado, agregué un puñadito de fideos de los de tipo "cabello de ángel" (muy finitos) y preparé una sopita deliciosa.

Mañana terminaremos esta receta dejando a la espera el pastel en el frigorífico como os dije antes.
Bueno, tenemos ya el pastel con sus buenas horas de reposo. Totalmente frío. Ahora podremos desmoldarlo fácilmente.
Un pequeño truquillo es comprobar si está adherido a los lados moviendo todo el molde horizontalmente. Si vemos que el "conjunto" se despega con facilidad de los laterales, no hay problema. De lo contrario, con mucho cuidadito, pasamos la hoja de un cuchillo de punta redonda entre el pastel y el recipiente por todo su borde para facilitar la extracción.
Ponemos la bandeja dónde lo vamos a servir encima del molde, bocabajo y damos la vuelta al conjunto.
Et voilà!! Es el momento de decidir cómo queremos servirlo. Lo podemos presentar sencillamente con una capa de mahonesa por encima y cortadas las primeras rodajas dejando entero el resto.
También podemos servirlo sobre unan cama de lechuguita picada muy finita y acompañado con la salsa mahonesa aparte para que cada comensal se sirva a su gusto.

Lo que no debería faltar son unas tostaditas o unas rebanaditas de pan para untar!!
Bueno...pues este es el pastel. Hoy ha quedado delicioso. Cómo nos gusta a nosotros, cuajado pero jugosito y suave de paladar!!
Animaros a hacerlo cuando veáis cabracho en la pescadería. Es verdad que lleva un ratito hacer esta receta pero también es cierto que si no sois muchos en casa y os sobra podéis mantenerlo en el frigorífico durante tres días porque aguanta perfectamente. Eso sí, os aconsejo que lo saquéis del frigo un ratito antes de consumirlo porque ya sabéis que el frío apaga muchos sabores y para degustar el exquisito sabor de este pastel es preferible que se atempere un poco antes de tomarlo. Buen provecho!! ;)

Xató, ensalada catalana de escarola con bacalao, anchoas, atún y salsa romesco

La semana pasada tuve dos estupendas visitas. Mi amiga Isabel vino a comer con Juan y su niña pero ahí no quedó la alegria, ya a los postres, llegaron desde Barcelona Jaume y mi amiga Maite.
Qué fantástico fin de semana pasamos!! Lo pasamos genial los cuatro. Qué pareja tan entrañable y qué buena gente son!!

Conejo en salsa con boletus (Rápido y fácil!!)

Hoy tengo un día de mucho trabajo en el jardín así que necesitaba una forma de preparar el conejo que no me llevara tiempo. Estoy liada en plantaciones de árboles y se trata de trabajos que no se sabe nunca exactamente a qué hora se va a terminar así que precisaba de una receta que se pudiera tener hecha y que a la hora de comer se pudiera calentar y listo.
Suelo hacer este conejo en salsa con cierta frecuencia. Me parece una receta fácil y rápida. Casi que se tarda algo más en trocear los ingredientes, una vez troceados es casi ir echándolos uno tras otro.
Venga. Sin más tardanza. Ya veréis, en un pispás estará listo!!

INGREDIENTES:
Un conejo de 1 1/2 kg. aproximadamente
1 Cebolla
1 Pimiento rojo
1 Pimiento verde
2 Tomates rojos pequeños (o uno grande)
2 Zanahorias tiernas
4 ó 5 Dientes de ajo
40 gramos de boletus deshidratados (o cualquier otra seta)
2 ó 3 hojas de laurel
Bolas de pimienta negra
2 Ramitas de romero fresco
1 palito de canela
2 clavillos
Sal
Aceite de oliva virgen extra
1 Copita de brandy

Ah!! Unos comentarios previos sobre los boletus!!
  • Por lo que hace a las setas podéis usarlas frescas si las tenéis, claro. Pero si no es temporada y tenéis deshidratadas en casa, saldrá estupendo con ellas. Yo he usado esta vez unas que desde hace algún tiempo suelo comprar (Antes compraba el surtido en bote de 15 gramos de la marca Ferrer que adquiría en Carrefour, que imagino que los venden en otros establecimientos) y me iban muy bien) pero ahora, como os digo, compro éstas. Son del Lidl y salen muy económicas. Botes de 40 gramos. El otro día fui a buscar unos bulbos de ajos ornamentales para el jardín y me traje dos o tres botes. Me gusta tener unos botes de reserva. Son bien socorridas y te sacan de un apuro. Las hay de distintas variedades como veis. 
  • Tienen mucho aroma y se rehidratan perfectamente.
  • Las setas deshidratadas pueden rehidratarse en agua caliente pero la temperatura del agua, aunque recortará el tiempo de remojo,  sacrificará parte del aroma y sabor. Por eso yo prefiero utilizar siempre agua fría. Tardan un poco más que en caliente pero a cambio conservan mejor su aroma y al final se trata solo de un rato más. Las pongo en agua justo cuando comienzo a preparar los ingredientes y para cuando toca añadirlas al guiso ya suelen estar listas.

  • La cantidad de agua que necesitaremos para estos 40 gramos de boletus deshidratados no será mucho más de un cuarto de litro (quizás un poquito más). Tiene que haber líquido suficiente para que las setas floten sin dificultad pero no una cantidad excesiva, ya digo.


Venga. Ahora sí!! Comenzanos..
Preparamos las hortalizas: Picamos finita la cebolla, los dos pimientos, el tomate y las zanahorias. Los dientes de ajo simplemente los pelamos. Troceamos el conejo y lo salamos.

En la olla express ponemos a dorar los dientes de ajo

Cuando han tomado color..Ojo con descuidarnos y que se nos quemen!! Ya sabéis lo amargos que son si esto ocurre. Agregamos los trozos de conejo y dejamos que se doren un poco removiendo de vez en cuando para que no se agarre al fondo de la olla.

Es el turno de la cebolla y los pimientos que dejaremos rehogar unos minutos.

A continuación añadiremos las hierbas: laurel, pimienta negra en bolas,los clavillos, una ramita de canela y dos ramitas de romero fresco. Yo lo cojo de mi jardín pero si no tenéis a mano..Qué remedio!! Usad del de bote seco. Claro que el aroma no tiene nada que ver..


Añadiremos luego el tomate troceadito y le daremos unas vueltas para que se haga un poco.

Incorporamos la copita de brandy y subimos el fuego para que se evapore el alcohol.

Por último añadimos las zanahorias troceadas en rodajas y los boletus rehidratados junto con el agua del remojo.

Si vemos que la salsa no cubre el guiso echar un poquito más de agua. Rectificamos de sal y cerramos la olla

A partir de que la válvula sube habrá bastante con unos 15 minutos de cocción
Y eso es todo!! Ahora, junto antes de comer..unas patatitas fritas de acompañamiento quedarán perfectas. No os parece?



Cómo hacer jugosas torrijas de leche con miel y canela

Después de muchísimo tiempo ausente de este blog os traigo una receta típicamente española. La tradición marcaba no comer carne en Cuaresma y este dulce típico de la repostería de nuestro país era un plato de origen humilde y que hoy se consume generalmente durante la Semana Santa y la Cuaresma.
A pesar de no estar en este momento del año esta mañana me he levantado golosa jeje y como tenía una barra de pan que se me ha quedado dura he pensado que era una estupenda oportunidad para aprovecharla el hacer este exquisito dulce.


Vamos a meternos en harina!! Me acompañáis a la cocina?  :)
Un consejo antes de comenzar. Quitad todo lo que no sea imprescindible de las encimeras para dejar la mayor cantidad posible de espacio. Se trata de una receta muy fácil de elaborar pero al tener que pasar las torrijas por varios procesos conlleva bastante "cacharrerío" así que cuánto menos haya por medio más cómodamente trabajaremos :)

INGREDIENTES:
* Una barra de pan asentado dos días
* Algo más de un litro de leche entera
* Un vaso y medio de azúcar blanca
* 1 Limón
* 1 ramita de canela
* Canela en polvo
* 4 huevos
* Aceite de oliva virgen extra
* Miel de flores
* 2 vasos de agua

El pan adecuado para hacer torrijas: Venden pan especial pero yo debo decir que cuando lo he adquirido no me han salido ni mejores ni peores y, como estas barras suelen ser caras, la verdad, las hago con un buen pan blaco, de miga prieta, eso sí, como decía, dejado asentar dos o tres días para que empape mejor la leche. 
A mí no me han dado buenos resultados los panes de miga demasiado "vaporosa" ya que las torrijas suelen romperse en el proceso. Y cuando he usado pan del día el proceso se ha hecho realmente engorroso porque se rompía con más facilidad y al final no han quedado tan jugosas.
En definitiva, trato de utilizar panes de miga algo prieta, densa... tipo los panes de pueblo con corteza que no sea dura para que tambien la zona exterior de la torrija se empape bien de leche y sean mas agradables de comer. En fin, que cualquier pan de miga suave y compacta os puede valer, no seamos puntillosos!!

Paso a paso, como siempre:

Cortamos el pan en rebanadas de unas dos cm de grosor.

Preparamos la leche en la que empaparemos las torrijas. En una cazuela ponemos la leche, 2/3 de un vaso de azúcar (vaso de los de agua), una ramita de canela y la piel de un limón. Llevamos casi a ebullición removiendo de ve en cuando para que se disuelva perfectamente el azúcar. Dejamos que se temple.

Empapamos las torrijas. Metemos las rebanadas de pan en la leche permitiendo que se empapen bien. Este proceso es de suma importancia y de él dependerá en gran parte que nos queden esponjosas y jugosas.
La manipulación debe hacerse  con sumo cuidado para que no se rompa el pan. Por los dos lados. 
Os comento un pequeño truquito que yo tengo ;)  meto las rebanadas con los dedos y empujo hacia abajo para que no floten, así dejo que permanezcan un ratito, notaremos una especie de "burbujeo" en los dedos, es el efecto del pan embebiendo la leche. Cuando dejemos de notarlo la rebanada estará del todo empapada.
No tengáis miedo, si lo hacéis delicadamente y muy despacio, el pan no se rompe. Sacad luego las rebanadas con una espátula con agujeros y con ayuda de cualquier cuchara de madera para que las rebanadas no sobresalgan demasiado del tamaño de la espumadera y se quiebren. 

Delicadamente dejadlas sobre una rejilla para que escurran.

La propia rejilla que suele venir en los hornos será una buena ayuda en este proceso si ponemos debajo una bandeja del mismo tamaño.

Mientras, batimos cuatro huevos (puede que necesitemos más tarde agregar uno más) y reservamos.

A continuación ponemos a calentar aceite de oliva virgen extra en una sartén dónde nos quepan dos dos en dos las torrijas.

Mientras se ha ido calentando el aceite habremos rebozado por ambos las torrijas en los huevos batidos y las pondremos a escurrir en un plato.

Y ahora viene otro momento importante, la fritura:
Sabréis que el aceite está en su punto de temperatura cuando introduzcáis un trocito de pan y se fría adquiriendo una bonita tonalidad tostada.

Tan pronto el aceite haya adquirido el calor suficiente (no excesivo ya que si no, las torrijas quedarán ennegrecidas pero tampoco frío, aproximadamente a la temperatura que freiríamos unas patatas) vamos friendo las torrijas de dos en dos.
Ojo con la salpicaduras. Tened en cuenta que es pan empapado en leche y que el líquido que contienen al caer sobre el aceite caliente salpica bastante y podemos quemarnos. No uséis tapadera.
No es conveniente manipular demasiado las torrijas ya que al estar tan empapadas son sumamente frágiles y se rompen con facilidad así que antes de darles la vuelta nos cercioramos de que ya están hechas por la parte de abajo (las levantamos un poquito con una cuchara de madera para ver el color que han adquirido) y cuando están doraditas por un lado las freímos por el otro.

Comprobareis que al tener huevo el aceite no tardando se ensucia un poco. Es conveniente retirar estos restos de huevo quemado con una espumadera. 
Yo, incluso cuando llevo la mitad de las torrijas fritas cuelo el aceite para que vuelva a quedarme bien limpio y agrego más cantidad nuevo. No hay que decir que antes de ello vuelvo a lavar a conciencia la sartén para que no tenga resto alguno de las torrijas fritas anteriormente. Y vuelvo a calentar el aceite de nuevo para seguir friendo las torrijas que me restan.

Según las vamos sacando del aceite las ponemos a escurrir sobre papel absorbente para a continuación rebozarlas también por los dos lados en una mezcla del resto del azúcar que aún no hemos usado con canela en polvo en abundancia.

Cansados? Ya queda poco...pensad en lo deliciosas que estarán... ;)

Vamos a hacer un almíbar con azúcar y miel:
No tiramos nada!! El azúcar con canela que nos sobró cuando rebozamos las torrijas lo colamos para eliminar cualquier impureza que haya caído de las torrijas y lo ponemos en una cacerolita chica.

Agregamos una cantidad generosa de miel de flores. 
Por cierto, la mil de caña es deliciosa. Os aconsejo que la probéis pero para este plato creo que tiene un aroma y un sabor más adecuado el de flores. En cambio las berenjenas fritas con miel no serían las mismas si no usáramos mil de caña. Un autentico placer para el paladar!! Y muy conocidas en Málaga.

Añadiremos dos vasos de agua, pondremos la cazuelita al fuego y removeremos bien para que la mezcla sea hommogénea. Dejaremos cocer a fuego lento por espacio de aproximadamente media horas, tiempo durante el que removeremos de vez en cuando para evitar que se nos pegue.

En el proceso de elaboración del almíbar suele crearse una especie de "espumilla" por arriba que no le da mal sabor pero que yo prefiero eliminar colándolo.

Ya terminamos!! Pondremos las torrijas en una bandeja y las rociaremos con almíbar dándoles la vuelta para empaparlas también por el lado contrario.
Ehhhh!! Reprimid la tentación!! Deberemos esperar al día siguiente para tomarlas. Se habrán acabado de humedecer, el gusto del almíbar habrá llegado al corazón de las torrijas y...ummm se desharán en vuestra boca. Están de pecado!! (De pecado mortal!!!)

Las que os sobren podéis guardarlas metidas en un tapper con el almíbar en el frigorífico. No creo que duren en casa más de un par de días pero si es así no hay problemas en consumirlas durante este tiempo.
Espero os haya gustado esta preparación. 
Por cierto, en la casa de al lado vive una niña que me tiene robado el corazón por lo preciosa que es. Así es, encantadora y deliciosa y tan pronto se ha enterado de que estaba haciendo torrijas esta mañana y al decirle yo que les llevaría tres (una para cada uno de los que son de familia) no ha tardado en responder - O más!!! jajajjaa Qué linda es!! :)
Están hechas de esta mañana, ahora, ya al final de la tarde, se las llevaré y estoy convencida que no esperará a mañana para comerlas. No sé si podrían venir a casa a merendar pero tan solo por ver su preciosa carita relamiéndose estaría encantada de invitarles. 

P.D. Este artículo está dedicado a Victoria ;) quién no me cabe duda llegará a ser una gran cocinera!!