Espinacas con garbanzos - Una tapa de siempre en los bares de Sevilla

Estar encerrados en casa no significa necesariamente dejar de tener pequeños (o grandes) lujos. Yo me voy a dar un homenaje hoy con esta tapita típica de toda Sevilla y especialmente en el barrio de Triana.
Qué hay mejor que, a media mañana un bocado que nos haga esperar sin impaciencia la comida del mediodía? Pues eso, unas deliciosas espinacas con garbanzos al estilo sevillano!
No confundamos estas espinacas con garbanzos con el típico potaje de garbanzos con espinacas y bacalao típico de la Cuaresma. Nada que ver. Este plato se come con tenedor y no es un potaje si no más bien un rehogado de verdura y legumbres con un majado con especias. Es raro en bar de Triana que no la oferta entre sus tapas. Se suele servir con unas rebanadas de buen pan frecuentemente frito.
Tiene de bueno además que si, tal como está el asunto del confinamiento, no tenemos unas espinacas frescas que sería lo idóneo, podemos usar unas al natural de bote, eso sí, no de las partidas, si no de las enteras. No saldrá tan exquisito pero os aseguro que saldrá igualmente bueno. Eso he hecho yo por no tener de las naturales en el frigo.
No os aconsejo que uséis de las que vienen cortadas. Prefiero utilizar las que vienen enteras y luego cortarlas yo con un tenedor y dejarlas a mi gusto. Si se usan ya cortadas al final, con tantas vueltas en la sartén terminan hechas puré. En un bote de espinacas al natural suelen venir unos 400 gramos de producto escurrido.
Con los garbanzos ayer me llevé una sorpresa, aún me quedaba en el congelador una bolsa de garbanzos congelados hidratados (puestos en remojo 12 horas y escurridos) así que  por la tarde los saqué del congelador y los cocí con agua, sal y una hojita de laurel y los dejé listos para la preparación de hoy.

Tenemos listos todos los ingredientes que precisaremos: 
  • 1 bolsa de acelgas frescas o un bote de acelgas al natural enteras
  • 250 gramos de garbanzos ya cocidos
  • 3 dientes de ajos pelados y fileteados
  • 2 rebanadas de pan
  • 1 cucharadita rasa de cominos en grano
  • 1 cucharadita colmada de semillas de cilantro
  • 1 cucharada de vinagre de vino blanco
  • 1 cucharada colmada de pimentón dulce de la Vera
  • 1 vasito de agua
  • 1 pizca de sal

Coceremos los garbanzos puestos en remojo durante al menos una jornada o al menos 12 horas en agua caliente con un puñado de sal. Tras este tiempo de remojo los escurriremos y reservaremos.
Lavamos a conciencia las espinacas, las troceamos y las hervimos con muy poca agua y una pizca de sal apenas unos minutos. Las escurrimos y las reservamos también.
En una sartén echamos una buena cantidad de aceite de oliva virgen extra para freír las rebanadas de pan. El pan frito sale mucho más rico cuando se fríe en abundante aceite que si lo hacemos en aceite escaso. Una vez caliente el aceite freímos en él las rebanadas de pan y las reservamos.
Apartadas las rebanadas doramos en el mismo aceite los tres dientes de ajo laminados. Los sacamos del aceite antes de que se quemen y los colocamos en el mortero o en el accesorio picador si, como yo, disponéis de uno.
Retiramos de la cazuela la mayor cantidad de aceite y dejamos en ella el suficiente para rehogar las espinacas. 
Prepararemos el majado a continuación:
Agregamos al mortero o picadora con los dientes de ajo, las dos rebanadas de pan, los cominos, las semillas de cilantro, la cucharada de vinagre de vino blanco y trituramos hasta convertirlo en una mezcla homogénea y pastosa. Reservamos.

La volvemos a poner al fuego la cazuela pero sin esperar a que el aceite esté excesivamente caliente incorporamos la cucharada colmada de pimentón rojo dulce (de la Vera), tan solo unos segundos y apartamos la cazuela del fuego para que el pimentón no se queme.
Si usáis espinacas al natural de bote enteras, las cortáis con un cuchillo pero no tanto que queden trocitos diminutos. Y las incorporaremos a la cazuela con el pimentón.

Añadiremos también los garbanzos y removeremos bien el conjunto.
Añadimos el majado y mezclamos bien. Si vemos que queda muy seco podemos añadir un vasito de agua. Mezclamos bien y rectificamos de sal y vinagre.

Solo necesitará unos minutos para que todo se rehogue bien y los aromas y sabores se incorporen perfectamente.
Y ahora a tomarnos nuestra tapita! Acompañamos estas espinacas con garbanzos con una o dos rebanaditas de pan y una buena copita de vino o, como yo, que como estoy dedicándome no puedo pasar de este zurito de cervecita bien fría...
Buen provecho, queridos lectores! ;)


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