Queso brie rebozado y frito acompañado de confitura de pétalos de rosa

Crujiente...muy crujiente por fuera y totalmente fundido por dentro. Lo había hecho con otros quesos pero no con uno brie y debo decir que me ha encantado. Muy rápido y fácil de hacer si se tienen en cuenta unos cuantos "truquis".
Durante estos días de Fiestas navideñas compré más queso brie del que luego he gastado así que tenía que utilizarlo si no quería que se comenzara a resecar en el frigorífico. Ha sido una estupenda idea hacerlo de este modo.
Lo podemos comer así, tal cual pero acompañado de una mermelada de arándanos está exquisito. Esta vez lo he puesto con un poco confitura de pétalos de rosa. Quizás tiene un gusto peculiar que no a todo el mundo le agrada pero a mí me encanta el aroma que aporta al queso. Probadla y me contáis.
INGREDIENTE
  • Queso brie o cualquier otro que se funda
  • Harina
  • Huevo
  • Pan rallado
  • Aceite de oliva virgen extra para freir.
ELABORACIÓN.
  1. Primer rebozado
  2. Pasar por harina los trozos de queso
  3. Pasarlos luego por huevo
  4. Rebozarlos a continuación en pan rallado.
  5. Freirlos en abundante y caliente aceite de oliva.
  6. Escurridlos sobre papel de cocina y servidlos con mermelada de arándanos u otra de vuestro gusto.

    No puede ser más sencillo!! Cual es el problema que suele presentarse cuando se hace esta receta? Que se nos funde el queso con el calor del aceite y termina por salirse por entre el rebozado.
Truquis para evitar este problema:
  • Que el queso esté frío y que trabajemos suficientemente rápido para que no llegue a tomar la temperatura de la cocina. Si viéramos que hemos tenido que interrumpir el proceso es preferible terminar de rebozar y dejar los trozos listos para freir un rato en el frigorífico para que se refresquen.
  • Que los huevos estén bien batidos para evitar que el pan rallado no se pegue bien a él.
  • Una vez se ha hecho el primer rebozado de harina, huevo y pan rallado yo le hago un segundo rebozado para que la costra sea bastante gordita e impida que el queso se salga. Es decir, cuando los tengo rebozados la primera vez vuelvo a rebozarlos en harina y por último en pan rallado. Ees deliciosa la sensación del crujir cuando muerdes los trocitos de queso y encuentras dentro un corazón que se derrite.
  • Que el aceite esté bien caliente. Los trozos no deben permanecer mucho rato en el aceite. Éste, al estar bastante fuerte, dora rápidamente el rebozado. Sacaremos inmediatamente que haya adquirido un bonito color dorado y dejaremos escurrir sobre papel de cocina para eliminar la mayor cantidad posible de aceite antes de servirlos.
  • Que echemos pocos trozos de cada vez, así evitaremos que la temperatura del aceite baje de golpe y el rebozado se impregne del aceite ablandándose.
  • Freir en un recipiente de poco diámetro pero de bastante profundidad donde los trozos estén totalmente cubiertos por aceite. Un cazo por ejemplo sería adecuado. Vamos dándoles vueltas mientras se van dorando por todos los lados.
  • Que utilicemos instrumentos de madera para voltear los trozos de queso dentro del aceite, así evitaremos romper el rebozado. Yo lo hago con dos cucharas de madera.
Y no hay más misterio. Espero que os animéis a hacer este plato tan fácil, rápido y rico.
María.

Como siempre, compartid esta entrada si os ha gustado. Gracias por vuestras visitas  ;)

Champiñones rellenos de jamón al horno

Qué tapita más deliciosa!! Tambien puede ser una guarnición. Por qué no? Esta tarde me he puesto con ellos para preparar una tapa quizás no de las menos elaboradas pero están tan ricos!! Es conveniente hacerlos cuando tengáis la posibilidad de comprar champiñones bien grandes y sanos ya que menguan bastante. Si queréis ponerlos de guarnición os aconsejo que no utilicéis champiñón demasiado pequeño. Si es para tapa da un poco igual.
Además, tienen una ventaja y es el hecho de que pueden prepararse el día anterior y tenerlos listos para que cuando tengamos que consumirlos solo reste rociarlos con queso rallado y a gratinarse!!!
Venga, vamos a champiñonear!!
 
INGREDIENTES para ocho champiñones grandecitos.
  • 8 champiñones bien grandes, sanos y blancos
  • 1 diente de ajo
  • 1/2 cebolla pequeña
  • 1 trocito de pimiento rojo
  • 60 gramos de jamón serrano bien picado, con picadora
  • Pimienta negra
  • 1 cucharada de pan rallado
  • Cayena molida (optativo)
ELABORACIÓN:
  • Cortamos el extremo de los tallos (dónde están las raíces) de los champiñones
  • Lavamos a conciencia los champiñones para eliminarles cualquier rastro de tierra que tengan.
  • Separamos los tallos de los sombreros con cuidado de que no se rompan éstos últimos.
  • Ponemos los sombreros de los champiñones en una bandeja y la tapamos con film transparente de cocina que perforaremos con un tenedor varias veces para que el vapor pueda tener salida. Introduciremos en el microondas unos 15 minutos (dependerá del tamaño de los champiñones). Durante este tiempo de cocción sacaremos al menos un par de veces la bandeja y cambiaremos la posición de los champiñones para que se hagan por todos sitios por igual.
  • Sacaremos del microondas. Retiraremos el film de la bandeja y dejaremos que se enfríen un poco. Habrán soltado algo de líquido. Reservaremos este líquido.
  • Picamos muy muy finos la cebolla, el trocito de pimiento rojo, el diente de ajo y los tallos de los champiñones.

  • Ponemos a dorar el diente de ajo troceao en unas cucharadas de aceite. Incorporamos la cebolla y el pimiento cuando el ajo adquiera color y dejamos pochar muy lentamente con la sartén tapada.
  • A continuación incorporamos los tallos de los champiñones que tendremos troceados y dejamos que se hagan unos minutos. Este sería el momento de añadir una pizca de cayena molida si nos gusta que esta tapa esté un poquito picante.
  • Añadimos el jamón muy muy picado (incluso en picadora) y dejamos que se rehogue un instante. Cuidado con no tenerlo demasiado tiempo ya que el jamón con el calor intensifica su sabor y puede quedarnos demasiado salado.
  • Añadimos el jugo que han soltado los champiñones en el microondas y que teníamos reservado. Le aportará mucho sabor.
  • Añadimos una cucharada de pan rallado y removemos. No debemos tenerlo demasiado tiempo para que el relleno no nos quede excesivamente seco.

  • Apartamos del fuego y dejamos que pierda temperatura y podamos manejarlo si es preciso con las manos.
  • Rellenaremos cada sombrero de champiñón con la mayor cantidad posible de relleno que podamos ayudándonos de una cucharilla e incluso "compactando" un poco el relleno con los dedos parar que quede bien asentado y no se caiga durante el gratinado. Procuraremos que nos quede "copete" como las madalenas. Es más agradable encontrarse buena cantidad de relleno al comerlos!!!
  • Espolvorearemos con queso emmental o cualquier otro tipo adecuado para gratinar.
  • Meteremos al horno o en el microondas en función grill si la tiene. Será suficiente con los minutos necesarios para dorarlos ya que tanto relleno como champión están cocinados ya.
 
 

Muslo de pavo al horno con frutas

La carne del pavo suele ser algo insípida por eso esta preparación me parece idónea para que quede jugosa y muy, muy sabrosa. Resulta delicioso el contraste con las frutas dulces además se ser un plato muy aromatizado. Estos días posteriores a las Fiestas seguro que os han sobrado algunos de los ingredientes que tiene esta preparación. A que sí? Las ciruelas, las pasas, latas de piñas.. a veces compramos más de las que usamos en las preparaciones navideñas y luego se tiran meses en la despensa resecánose. Esta preparación es una buena "excusa" para usarlos.
 
 
INGREDIENTES (Para dos)
  • 1 muslo de pavo grandecito
  • 2 cucharadas de mantequilla
  • Sal
  • Pimienta
  • 1/2 vaso de brandy
  • 1/2 vaso de almíbar de la lata de piña
  • 3 rodajas de piña en almíbar o al natural
  • 1 puñado de ciruelas pasas (deshuesadas)
  • 1 puñadito de pasas rubias
  • 1 Manzana reineta
  • 1 cucharada de semillas de cardamomo (sin vaina)
  • 2 cucharadas de miel
ELABORACIÓN
  1. Precalentamos el horno a unos 200º (Calor por arriba y por abajo)
  2. Ponemos a ablandar la mantequilla en el microondas a potencia muy baja unos segundos, los suficientes para que podamos extenderla con una brocha de cocina.
  3. Salpimentamos el pavo.
  4. Pincelamos por todos lados el pavo con la mantequilla reblandecida
  5. Dejamos que se dore muy bien el pavo por los dos lados. Aproximadamente tarda una media hora en dorarse, dependerá del horno.
  6. Mientras va cogiendo color mezclamos en un bol el almíbar de la lata de piña y el brandy y lo templamos un poquito en el microondas.
  7. Añadimos las dos cucharadas colmadas de miel que se disolverán sin problema porque tenemos el líquido caliente.
  8. Practicamos un corte alrededor de todo el perímetro de la manzana para evitar que reviente dentro del horno.
  9. Añadimos las frutas (la manzana, las ciruelas pasas, pasas de corinto rubias y las rodajas de piña troceadas). Por último agregaremos la cucharada de cardamomo. Mezclamos todos los ingredientes y los incorporamos al asado.
  10. Dejamos que termine de asarse bien con la misma temperatura y regándolo de vez en cuando con el líquido del asado al que irá incorporándose poco a poco la grasa que soltará el pavo. En una hora más estará listo.
Si no nos resulta posible encontrar cardamomo lo sustituiremos por una cucharadita rasa de jengibre en polvo. Igualmente le dará ese puntito picante que le aporta el cardamomo y también aportará un buen aroma. 

Bizcocho de piña al revés

Madalenas industriales, insípidas galletas para desayunar? Por qué? Si podemos hacer el preparado para este bizcocho en unos diez minutos y se hornea él solito en 45. Tendremos un acompañamiento sano, sabroso y barato para el café de algunos días ya que se conserva muy bien si lo cubrimos una vez frío con papel de aluminio o lo metemos con plato y todo dentro de una bolsa de plástico amplia.
Un bizcocho realmente fácil de hacer y de un efecto muy bonito. Habitualmente los bizcochos se hornean con lo que será la parte superior hacia el grill del horno. Éste no. Lo que está arriba se pondrá abajo..Original. No?
Tenéis una latita de rodajas de piña al natural o en almíbar, huevos, harina, azúcar, levadura en polvo tipo Royal, aceite de girasol y un yogur natural? Entonces tenemos todo!!

INGREDIENTES
  • Una lata de rodajas de piña (natural o en almíbar) de 500 gramos
  • Azúcar moreno
  • 4 Huevos
  • 250 gramos de azúcar
  • 1 yogur natural
  • 1 vasito de los de yogur lleno de aceite de girasol
  • 1 vasito de los de yogur lleno del líquido de la lata de piña
  • 300 gramos de harina
  • 1 sobre de levadura en polvo (Tipo Royal)

ELABORACIÓN
  1. Embadurnamos el interior de un molde (a poder ser desmontable) con una servilleta de papel ligeramente húmeda en aceite. Tan solo crearemos una fina película grasa que facilite luego que el azúcar moreno se quede adherido a las paredes del molde.
  2. Espolvoreamos azúcar moreno por todo el interior del molde, incluso sobre las paredes del mismo. Lo haremos en cantidad generosa. Si es preciso iremos inclinando el molde haciendo girar el azúcar dentro de él para que ésta recorra toda la superficie de los laterales.
  3. Cubriremos el fondo con rodajas de piña. Yo he utilizado una lata de las de rodaja de tamaño pequeño porque caben más y queda más bonita la superficie del bizcocho una vez horneado.
  4. En un bol bien amplio batiremos el azúcar, los huevos, el almíbar y el yogur natural.
  5. Una vez bien mezclados estos ingredientes incorporaremos la harina y la levadura en polvo y mezclaremos bien el conjunto.
  6. Echaremos la mezcla en el interior del molde sobre las rodajas de piña
  7. Hornearemos a unos 190 grados durante aproximadamente 45 minutos. Calor por arriba y por abajo.
  8. Desmoldad inmediatamente con cuidado.
Ya está!! Fácil. Eh!! No puede ser más sencillo.
NOTAS:
  • Como siempre os digo, tiempo y temperatura son dos variables que cambiará en algo dependiendo del funcionamiento de vuestro horno.
  • Si mirando a través del cristal de la puerta del horno véis que el bizcocho ya ha subido y se está dorando en exceso, abrid despacio y lo mínimo posible la puerta y cubridlo con un trozo de papel de aluminio.
  • Es importante que jamás abráis la puerta del horno antes de que los bizcochos hayan subido. Tened paciencia, dejad que suba del todo y únicamente cuando ya están altos y se ha creado una capa externa doradita, es posible abrir con sumo cuidado la puerta, no lo hagáis de repente y hasta abajo porque podría entrar aire externo mucho más fríos en el horno que podría estropear el horneado. Abrid la puerta solo un poquito, despacio, y pinchad el bizcocho con una brocheta de madera. Si véis que sale limpia, el bizcocho estará ya cocido. De lo contrario dadle unos minutos más.
  • Desmoldaremos inmediatamente. Y esto es necesario porque al tener el azúcar fundida por efecto del calor, es conveniente que desmoldemos con el azúcar aún líquida. Si esperamos a que se enfríe puede que el azúcar se solidifique dificultando mucho el desmoldado e incluso llegándose a pegar parte del bizcocho al recipiente. De ahí que yo prefiera utilizar un molde desmontable porque hace mucho más fáciles las cosas.

Cómo hacer croquetas de jamón caseras

Que levante la mano a quién no le gusten las croquetas!! No veo ni una... A todos nos gustan las croquetas, tan crujientes por fuera y tan cremositas por dentro... constituyen casi un debate nacional: que si rebozadas con huevo y pan rallado, que si deben tener también su capa de harina; que si mejor freírlas congeladas, a medio congelar, con aceite bien caliente...jaja..
Unos prefieren las de bacalao, otros nos inclinamos más por las de jamón serrano, hay quienes eligen las de setas, de queso roquefort, de atún, de pollo...Sea cual sea el sabor preferido, nos gustan a todos porque nos reportan a los recuerdos de nuestra infancia dónde casi siempre hay una madre que elabora las mejores croquetas del mundo mundial!!!
A pesar de ser un plato sencillo de hacer aunque laborioso, no nos engañemos...hay que hacer unas cuantas veces croquetas para cogerles su punto y que los resultados sean espectaculares.
No voy a decir que esta receta os de la garantía de hacer las mejores croquetas que habéis probado porque éstas, como la tortilla de patata mejor del mundo, ya lo he dicho: las hace nuestra madre. Eso seguro!!
Pero aún dando por hecho de que irá en un posicionamiento posterior a las que tenéis en el recuerdo como las más deliciosas, éstas puedo aseguraros que salen muy, muy cremosas y que cuando las comes no tienes dudas de qué son.
Os animo a todos a que intentéis hacer un buen plato de croquetas aunque vayáis algo faltos de tiempo. Probadlas!! De verdad se parecen en algo a esas bolitas harinosas que no se sabe a qué saben y que nos venden congeladas en cualquier supermercado? En absoluto!! Una croqueta casera es otro mundo, el de las cosas caseras, hechas con paciencia y cariño y, claro, saben a gloria bendita!!!
Las croquetas son un plato que congela perfectamente. Ponerse a hacer croquetas para una ración solamente no resulta práctico. Precisamente porque se conservan en perfecto estado en el congelador y porque resultan muy prácticas tenerlas a mano para preparar una cena improvisadas o utilizarlas para en un momento de apuro para que nos llene un menú es por lo que cuando me pongo a hacerlas hago una buena cantidad. Sé que me voy a pasar un buen rato hasta tenerlas listas para congelar pero también me aseguro tener un plato que siempre viene bien cocinar cuando no se nos ocurre otra receta, no hemos ido a comprar o sencillamente tenemos ganas de ver una estupenda película en lugar de meternos en la cocina.
Como os digo, hago para varias veces y las congelo de la manera que os explicaré más abajo.
INGREDIENTES como para unas 40/50 croquetas (dependerá del tamaño que las forméis)
  • 150 gramos de harina
  • 120 gramos de mantequilla o de AOVE
  • 1 cebolla mediana
  • Sal
  • Nuez moscada
  • Pimienta negra molida
  • 250/300 gramos de jamón serrano picadito
  • 800 cc de leche entera
  • Aceite de oliva virgen extra para freír.
  • Para el rebozado:
    • Harina
    • 2 huevos
    • Pan rallado grueso
ELABORACIÓN:
  1. Pondremos a calentar la mantequilla a fuego lento en una cacerola. Mejor en una que sea amplia y poco profunda. A mí en general me gusta más utilizar mantequilla para las croquetas pero cuando son de restos de carne del cocido prefiero hacerlas con aceite. Eso ya os lo dejo a vuestro gusto.
  2. Cuando la grasa está caliente incorporaremos la cebolla cortada muy, muy pequeñita y dejaremos que se dore, no demasiado, pero sí que coja algo de color. Estamos acostumbrados a pochar la cebolla, en esta preparación yo prefiero freírla un poco más que pocharla, porque el pocharla incorporaría un sabor de cebolla que me desagrada más que el de cebolla más frita. No es que espere a que se torne dorada y crujiente porque eso le restaría suavidad a la bechamel luego pero ya digo, la cocino más allá de que esté transparente, hasta que pierde bastante humedad y comienza a tomar color. 
  3. Incorporaremos el jamón serrano que tendremos bien picadito. Quiero detenerme en este aspecto para comentar algo: veréis, aunque el jamón picado un poco más grandecito de lo que yo lo hago sé que le daría un aspecto al interior de la croqueta de "con más tropezón" yo sé que lleva la misma cantidad de jamón (que es bien generosa en mi receta) sea en trocitos muy, muy pequeños, sea en trocitos algo más grandes.Por qué opto por trocearlo todo lo más pequeño que puedo? Porque considero que el jamón bien picado desprende antes su aroma, se incorpora con más rapidez al roux en cuanto toma el calor de la grasa caliente. He probado a hacerlo con trocitos algo más grandes y creo que el sabor que desprende el jamón es superior cuando está más picado. Así que mi elección es sabor y no aspecto.
  4. No dejaremos que el jamón  se haga en exceso, apenas un minuto para que se rehogue y desprenda su poco de grasa y su mucho de sabor al roux.
  5. En cuanto tengamos rehogado el jamón agregaremos la harina y comenzaremos a remover bien con unas varillas. El proceso debe ser lento, que vaya cogiendo color poco a poco, no achicharréis la harina. Ir removiendo y veréis que la mezcla de aceite y harina se va tornando "rubia". Hacer esto es de suma importancia sino queréis que vuestras croquetas sepan a harina cruda.
  6. Apartaremos del fuego y dejaremos que se enfríe casi totalmente.
  7. Mientras calentaremos la leche bien caliente. Y pondremos de nuevo el roux con la cebolla y el jamón al fuego. Seguiremos con el fuego bajo. En cuanto veamos que el roux vuelve a licuarse, enseguida echaremos de golpe toda la leche que tendremos bien caliente, la sal, la nuez moscada rallada en el momento y el pellizco de pimienta negra molida. No dejaremos de mover con las varillas todo el conjunto mientras vuelve de nuevo al punto de ebullición. Si lo hacemos enérgicamente, sin parar, no se formará grumo alguno, os lo aseguro. La leche caliente disolverá la mantequilla o el aceite y ésta liberará la harina que se disolverá sin dificultad en la leche caliente. Este es todo el secreto para que no nos salga grumosa. Exactamente igual que al hacer una salsa bechamel. 
  8. Ay! Me enrollo demasiado!! Seguimos. Tenemos ya la bechamel en la cazuela con todos los ingredientes. Solo deberemos dejar que cueza unos minutos, removiendo el conjunto por todos lados para que no se pegue al recipiente. Con un cuarto de hora escaso será suficiente. Comprobaremos que la bechamel va "separándose" de las paredes del recipiente y de su fondo. 
    • Cuidado!! Trabajad estos minutos a fuego mínimo, de lo contrario habrá mucha evaporación y conseguiréis una bechamel tan espesa que resultarán unas croquetas muy "mazacotes". Pensad que al enfriarse, la bechamel espesará más y facilitará las cosas a la hora de formar las croquetas.
    • Cuando tras estos 10/15 minutos la bechamel esté en su punto retiraremos la cazuela del fuego y volcaremos el contenido en un recipiente para que se enfríe cubriéndolo inmediatamente con film plástico de cocina para que no cree costra dura en la parte superior de la masa al enfriarse ésta.
  9. Es preferible no trabajar las croquetas el mismo día que hacemos la bechamel. Dejarla enfriar sobre la encimera y luego meterla el frigorífico hasta el día siguiente.
  10. Durante la jornada siguiente procederemos a formar las croquetas tomando pequeñas porciones entre las manos a las que trataremos de darle una forma alargada y redondeada en los extremos o simplemente en forma de bola si os gusta más.
  11. A continuación deberemos darles una cobertura de harina, huevo bien batido y pan rallado. Dejaremos reposar una media hora las croquetas rebozadas y
  12. las freiremos en abundante aceite bien caliente hasta que estén doradas. Tened en cuenta que es tema principal el que no echéis demasiadas croquetas de una vez sobre el aceite caliente. Para que la cobertura quede crujiente la temperatura del aceite deberá ser constante y si introducimos muchas croquetas a la vez el aceite se enfriará con lo que la capa de pan rallado absorberá el aceite y nos quedarán grasientas.
Hay mil consideraciones a tener en cuenta para que las croquetas queden deliciosas y bonitas a la vista pero como me está saliendo una entrada que no pensé nunca que pudiera ser tan larga he decidido abrir en otro post toda una serie de detalles, consideraciones y consejos sobre todo el proceso croquetero.
Creo que con estas reglas básicas pueden animarse quién no haya hecho nunca este manjar conocido por todos y que a todos gusta.
Quién tenga interés en leerse casi un manual sobre el tema croquetil podéis pinchar en el título de esta entrada:


Lubina al horno con patatas panaderas

Mi chico trajo ayer dos lubinas que solo les faltaba saltar en la encimera. Hacía muchísimo que no cocinaba este clásico del recetario español así que me he puesto manos a la obra. Me encanta preparar platos de pescado. Él es mucho más de carne, yo no. Yo soy de pescado. Y creo que la lubina al horno acompañada de unas buenas patatas cortadas tipo panaderas resulta exquisito y fácil de preparar pero también es verdad que necesita su poquito de mimo (como todo en la cocina, claro ). Apetecibles eh!! Lo estaban. Hemos dado buena cuenta de ellas. No sé si estaban más buenas las lubinas o las patatas...y es que hechas así, en el horno, junto al pescado resultan deliciosas!! Es un plato de lujo sin invertir un lujo de tiempo. Creedme.
A ponerse el delantal. Vamos!!
Ummm...las patatas, los pimientos...la cebollita pochada. Y el aroma!! Una lástima que no podáis disfrutarlo porque era de escándalo.
Han quedado en su punto. Mirad la carne del pescado..blanca, jugosa!!
 
 
INGREDIENTES para 4 personas
  • 2 Lubinas hermosas de unos 700 gramos
  • AOVE
  • 2 dientes de ajo
  • 1 cebolla bien gorda o dos pequeñas
  • 1 pimiento rojo
  • 1 pimiento verde pequeño
  • 5 patatas medianitas
  • Unas ramitas de romero
  • Unas ramitas de tomillo
  • Pimienta negra
  • 1 vaso de vino blanco
  • Unas rodajitas de limón
  • Sal
COMENCEMOS POR LAS PATATAS Y EL RESTO DE VERDURAS...
A mí me gusta que la cebolla esté totalmente pochadita. Que se note su sabor pero que no se note al comerla y me resulta muy sencillo lograr el punto justo de cocinado que busco pochándola previamente en una sartén. Doro un par de dientes de ajo laminados en aceite y cuando han tomado color doradito añado la cebolla cortada en juliana finita. Añado sal que contribuye a que la cebolla se cocine mejor. Remuevo. Tapo la sartén y dejo que se haga muy, muy despacito removiendo de vez en cuando.
Mientras se están haciendo las cebollas en la sartén. Vamos lavando bien los pimientos, los cortamos en tiras finas (como de medio centímetro) y les quitamos los nervios interiores.
Lavamos bien las patatas, las secamos y las pelamos. A continuación las cortamos en rodajas finas, de aproximadamente medio centímetro de grosor. Las salamos y las removemos bien para que la sal se reparta por igual.
El hacer previamente la cebolla permitirá que las demás verduras solo sean sometidas al fuego que necesitan. En la bandeja en la que pensemos elaborar la receta ponemos las cebollas pochadas con los ajos, los pimientos rojo y verde cortados en tiritas y las patatas troceadas. Rociamos con un poco de pimienta negra. Agregamos una ramita de tomillo y otra de romero. Es increible el perfume que desprenden estas dos hierbas cuando la bandeja ya está en el horno caliente...delicioso!! No sabéis lo bien que olía mi cocina mientras he estado cocinando.
Rociamos todo con un buen chorreón de aceite y agregamos un vaso de vino blanco. Removemos bien el conjunto y ponemos la bandeja en el horno previamente calentado a 190º (calor por arriba y por abajo) por espacio de unos 45 minutos. Durante el proceso de asado, de vez en cuando, extraemos un poquito la bandeja y removemos las verduras con cuidado de que no se rompan las patatas.
VAMOS A SEGUIR CON LA PREPARACIÓN DE LAS LUBINAS...
Podemos ocuparnos del pescado mientras se nos van haciendo las verduras en el horno. Fijaos qué pinta tenía una de las lubinas que he cocinado!!! Han pesado 600 gramos cada una. Demasiado pescado para dos. Hubiera sido suficiente para cuatro personas de haber puesto un primer plato pero nos daba pena congelar un pescado tan deliciosamente fresco, así que hemos decidido hoy esta lubina como plato único.
En la pescadería nos las han eviscerado. Y este era el aspecto que tenían cuando han llegado a casa de la mano de mi chico (esto es un decir, claro, venían envueltas en un cartucho de papel de estraza, de esos de los de antes. Cómo me gustan las cosas tradicionales!! La cocina no es solo el hecho concreto de guisar, en la cocina también hay todo un rosario de sensaciones que nos vienen de todos los sentidos. Verdad?

Cortaremos las aletas dorsal, ventral, laterales y si nos gusta más, también podemos recortar la cola en este momento. A mí me gusta con la colita entera, pero eso ya va a gustos.
 Con un cuchillo bien afilado practicaremos un corte desde dónde comienza la abertura que el pescadero ha hecho para eviscerar el pescado hasta el agujeritos que hay cercano a la cola. Así será más fácil poner este pequeño relleno que véis en las fotografía.
Cuando tenemos el pescado totalmente limpio, lo enjuagamos. No me gusta lavar el pescado en exceso, creo que lo deja insípido así que prefiero lavarlo en un recipiente lleno de agua con un puñado de sal. Lo ideal sería disponer de agua de mar pero por razones obvias en Madrid es un tanto difícil...
Una vez lavadas las lubinas las secaremos con papel de cocina y las salaremos por fuera y por dentro.
Por último haremos este sencillo "relleno" que aportará un aroma increíble mientras se asen en el horno. Sencilllamente son una ramita de tomillo, otra de romero y una rodajita de limón partida por la mitad.
En general en la cocina únicamente utilizaremos cuchillos cuyo filo esté en perfecto estado pero si estamos tratando pescado aún es más importante que corten muy bien. La carne del pescado es sumamente delicada y si usamos cuchillos en mal estado solo lograremos desgarrarla y estropear la preparación. Practicaremos tres cortes limpios en el lomo de cada lubina e introduciremos en ellos tres medias rojaditas finas de limón.
Sacaremos la bandeja del horno dónde estarán ya muy abanzada la cocción de las verduras. Haremos dos "huecos" alargados entre las patatas para acomodar en ellos las dos lubinas.
Rociaremos el pescado con un chorreón de aceite. Y meteremos de nuevo la bandeja en el horno.
Dejaremos hornear a 190/200 grados (eso dependerá de la fuerza del horno, en algunos con 180/190 es suficiente) con calor por encima y por abajo durante un tiempo aproximado entre 25/35 minutos. También el tiempo dependerá del horno y del tamaño de las lubinas. En mi caso se han hecho en 30 minutos pero de haber sido algo más pequeñas, de las normales de ración, con 20/25 habría sido suficiente.
En esta media hora más o menos escasa os sobrará algo de líquido en la bandeja, entre las patatas para regar con él el pescado de vez en cuando (Sin abrir demasiado la puerta para no perder calor en exceso, solamente lo suficiente para no quemarnos). Siempre delicadamente, sin estropear ni patatas ni pescado. Ya sé que insisto mucho pero es que la presentación de la comida me parece un tema fundamental.
Es necesario decir que durante todo el proceso el pescado jamás se mueve ni se le da la vuelta ni se meten espátulas debajo de él.. Pensad que lo hemos puesto sobre el aceite y liquido en el que se están haciendo las verduras así que cuando lo introduzcamos en el horno empezará a crear una costra por efecto del calor de la bandeja. La lubina tiene una piel gruesecita que impedirá que el pescado se agarre si dejamos que esta piel se dore bien sin despegarla antes de tiempo. Si metemos paletas o cosas así tratando de levantarlo puede que se nos queden pegadas la piel de las lubinas al fondo de la bandeja. Queda perfecto así. Sin tocarlo. Insisto, el pescado es algo delicado, tratadlo con mimo, con sumo cuidado de no romperlo para que no solo el sabor de vuestros platos sea insuperable si no que la apariencia también entre por los ojos. Ya sabéis que lo necesario que es la vista para que algo resulte apetecible.
Un truqui que tampoco es nada del otro mundo pero que a mí me facilita saber el punto del pescado es situar una de las lubinas con la zona ventral hacia la puerta del horno. Así, sin extraer demasiado la bandeja y sin, por  supuesto, mover el pescado no tengo más que levantar con una espátula la zona del vientre y por el estado de la carne de dentro sé si está ya en su punto. Si se ve que está crudo o que la espina no se despega aunque hagáis algo de presión, dejadlo unos minutos más.
Por cierto, las rodajitas de limón, como es lógico ya que están en la parte más cercana a la zona de gratinado, suelen salir con un color que afea bastante la presentación. Tened otras rodajitas frescas preparadas y sustituir las que están quemadas por estas últimas. La apariencia del plato os lo agradecerá. :)
Poned atención!! Escucháis? No están diciendo estas lubinas al horno con patatas "Cómeme!!"? Lo estaban diciendo..y nosotros les hemos hecho caso jajaja
 

Sopa de ajo o Sopa Castellana...deliciosa sopa la llamemos como la llamemos.

En Madrid hoy no han bajado mucho las temperaturas pero una tiene el cuerpo destemplado con esta lluvia que nos ha acompañado todo el día así que no lo he pensado más, sopa de ajo o sopa castellana para cenar. No hay nada para entonar el cuerpo como esta sopa sencilla y sustanciosa. Uno de los platos de la Cocina Española más humilde pero no por ello más delicioso. Se ha hecho ya desde antiguo, con el pan duro que sobra, unos pocos ajos, pimentos y aceite. Sin más.
Luego ha evolucionado un poco la cosa y tanto en restaurantes como en nuestras casas solemos añadirle huevo y jamón picadito.
Una receta a prueba del principiante más novato de todos y con elementos que siempre, siempre se tienen en casa. A por la sopa...que hace frío!!
 

INGREDIENTES para 4 raciones
  • Unos cuántos dientes de ajo (al gusto)
  • Un chorreón generoso de AOVE
  • Una cucharada rasa de pimentón de la Vera (dulce o picante)
  • 120 gramos de pan
  • 70 gramos de jamón picadito
  • 1,5 litros de agua
  • Sal si es preciso.

ELABORACIÓN
  1. En una cazuela ponemos a calentar el aceite y cuando ha adquirido temperatura echamos los dientes de ajo pelados y laminados. Con 5 ó 6 hay suficiente pero a mí me gusta tanto el ajito frito que le echo unos pocos más porque me encanta encontrármelos a menudo ya en el plato. Dejar dorar las láminas de ajo hasta que adquieran un bonito color tostado. (a fuego lento, nada de arrebatar los ajos porque se deshidratarán y no quedarán bien). Atención también al tiempo, si esperamos demasiado pueden quemarse y estropearían totalmente la comida ya que aportarían un sabor desagradablemente amargo.
  2. Ponemos ahora el jamón picadito y lo dejamos unos segundos. Con el calor intensificará su sabor. No dejarlo en exceso porque puede resecarse. Solo que se rehogue un poco con los ajos.
  3. Añadir entonces el pimentón y a partir de aquí hay que correr. El pimentón se quema enseguida con el calor así que hay que tenerlo apenas unos segundos al fuego.
  4. Incorporar el pan troceadito. Yo le quito la corteza porque me gusta más ver el pan cocido de color blanquito pero no es preciso hacerlo, la verdad. Damos unas vueltas al conjunto para que se rehogue el pan con el pimentón y los ajos.
  5. Agregamos el agua. Removemos y dejamos cocer lentamente, sin prisa. Fuego bajo, que no llegue a hervir para que el ajo vaya soltando su sabor poco a poco y para que el pan vaya lingando la sopa, se vaya deshaciendo...Dejar cocer hasta que veamos que el pan está casi disuelto en la sopa.
  6. Cuando el pan está cocido y la sopa está prácticamente terminado le tocaría el turno a los huevos. A continuación os explico varias formas de hacerlo. Antes de servir rectificar de sal si fuera preciso y servimos  bien caliente.
Varias formas de agregar los huevos a la sopa de ajo:
  • La forma tradicional, como se ha hecho siempre, es echándole los huevos a la sopa y removiendo un poquito el conjunto. No demasiado porque no queremos que sean huevos batidos. Unicamente que se dividan en varios trozos y por toda la sopa se vean trocitos de huevo.
  • Hay quienes prefieren el huevo entero en el plato y trocearlo ya en la mesa cuando se toma la sopa. Si es así hay que echar los huevos con cuidado, despacito para que se rompan los menos posieble y algo muy importante, cuando agreguemos los huevos la sopa no debe hervir fuerte. Bajaremos el fuego, echaremos los huevos, taparemos y a fuego muy muy lento esperaremos unos minutos a que se hagan.
  • Hay otra forma de hacerlo. A mí me gusta que la yema del huevo no esté cuajada del todo y ver como la yema se extiende un poquito en el caldo ya con la sopa servida en mi plato en la mesa. Él en cambio prefiere que la sopa no lleve huevo así que lo que yo llamo el sistema de "atadillos de huevo" es el que me parece mejor para controlar el punto en que están cocidas las yemas y que los comensales que prefieren la sopa sin huevo no la lleven.
     
"Atadillo de huevos": Controlar que la yema no esté cuajada del todo como a mí me gusta es realmente difícil si lo hiciera dentro de la sopa y este sistema me permite hacerlo perfectamente.
Sistema de atadillo de huevos. Además, no me digáis que no quedan monos estas pelotitas de huevo? Es más, como idea...podéis hacer media docenilla de huevos así y luego aliñarlos con aceitito y ajo y queda un aperitivo estupendo!!
Cuando ya tengo la sopa lista completamente preparo los atadillos de huevos según los cuatro pasos de la fotografía que figura bajo estas líneas. Es decir, pongo un trozo de film de cocina sobre un recipiente pequeñito. Añado un chorrito de aceite para que no se peguen demasiado. Casco el huevo sobre el plástico. Uno las cuatro puntas de la lámina plástica y cierro eliminando bien el aire de la "bolsita" y con una tira formada también por plástico ato la lámina de film justo por encima de dónde está el huevo. Le doy varias vueltas cerciorándome de que quede bien hermético para que luego no se salgan. Y por último los echo en agua hirviendo dejando que cuezan exactamente 4 minutos. Este tiempo es el suficiente para que la clara cuaje casi totalmente pero quede la yema algo blandita, como a mí me gusta.
Cuando ha pasado el tiempo los refresco bajo el chorro de agua fría del grifo para parar la coción y con mucho cuidado corto la parte superior del atadillo y voy despegando despacito el film plástico del huevo. Lo hago despacito, sin tirar de golpe para no llevarme los trocitos de clara que se quedan entre las arruguitas de la parte superior del paquetito. Una vez extraídos los huevos se incorporan a la sopa.