Cómo hacer jugosas torrijas de leche con miel y canela

Después de muchísimo tiempo ausente de este blog os traigo una receta típicamente española. La tradición marcaba no comer carne en Cuaresma y este dulce típico de la repostería de nuestro país era un plato de origen humilde y que hoy se consume generalmente durante la Semana Santa y la Cuaresma.
A pesar de no estar en este momento del año esta mañana me he levantado golosa jeje y como tenía una barra de pan que se me ha quedado dura he pensado que era una estupenda oportunidad para aprovecharla el hacer este exquisito dulce.


Vamos a meternos en harina!! Me acompañáis a la cocina?  :)
Un consejo antes de comenzar. Quitad todo lo que no sea imprescindible de las encimeras para dejar la mayor cantidad posible de espacio. Se trata de una receta muy fácil de elaborar pero al tener que pasar las torrijas por varios procesos conlleva bastante "cacharrerío" así que cuánto menos haya por medio más cómodamente trabajaremos :)

INGREDIENTES:
* Una barra de pan asentado dos días
* Algo más de un litro de leche entera
* Un vaso y medio de azúcar blanca
* 1 Limón
* 1 ramita de canela
* Canela en polvo
* 4 huevos
* Aceite de oliva virgen extra
* Miel de flores
* 2 vasos de agua

El pan adecuado para hacer torrijas: Venden pan especial pero yo debo decir que cuando lo he adquirido no me han salido ni mejores ni peores y, como estas barras suelen ser caras, la verdad, las hago con un buen pan blaco, de miga prieta, eso sí, como decía, dejado asentar dos o tres días para que empape mejor la leche. 
A mí no me han dado buenos resultados los panes de miga demasiado "vaporosa" ya que las torrijas suelen romperse en el proceso. Y cuando he usado pan del día el proceso se ha hecho realmente engorroso porque se rompía con más facilidad y al final no han quedado tan jugosas.
En definitiva, trato de utilizar panes de miga algo prieta, densa... tipo los panes de pueblo con corteza que no sea dura para que tambien la zona exterior de la torrija se empape bien de leche y sean mas agradables de comer. En fin, que cualquier pan de miga suave y compacta os puede valer, no seamos puntillosos!!

Paso a paso, como siempre:

Cortamos el pan en rebanadas de unas dos cm de grosor.

Preparamos la leche en la que empaparemos las torrijas. En una cazuela ponemos la leche, 2/3 de un vaso de azúcar (vaso de los de agua), una ramita de canela y la piel de un limón. Llevamos casi a ebullición removiendo de ve en cuando para que se disuelva perfectamente el azúcar. Dejamos que se temple.

Empapamos las torrijas. Metemos las rebanadas de pan en la leche permitiendo que se empapen bien. Este proceso es de suma importancia y de él dependerá en gran parte que nos queden esponjosas y jugosas.
La manipulación debe hacerse  con sumo cuidado para que no se rompa el pan. Por los dos lados. 
Os comento un pequeño truquito que yo tengo ;)  meto las rebanadas con los dedos y empujo hacia abajo para que no floten, así dejo que permanezcan un ratito, notaremos una especie de "burbujeo" en los dedos, es el efecto del pan embebiendo la leche. Cuando dejemos de notarlo la rebanada estará del todo empapada.
No tengáis miedo, si lo hacéis delicadamente y muy despacio, el pan no se rompe. Sacad luego las rebanadas con una espátula con agujeros y con ayuda de cualquier cuchara de madera para que las rebanadas no sobresalgan demasiado del tamaño de la espumadera y se quiebren. 

Delicadamente dejadlas sobre una rejilla para que escurran.

La propia rejilla que suele venir en los hornos será una buena ayuda en este proceso si ponemos debajo una bandeja del mismo tamaño.

Mientras, batimos cuatro huevos (puede que necesitemos más tarde agregar uno más) y reservamos.

A continuación ponemos a calentar aceite de oliva virgen extra en una sartén dónde nos quepan dos dos en dos las torrijas.

Mientras se ha ido calentando el aceite habremos rebozado por ambos las torrijas en los huevos batidos y las pondremos a escurrir en un plato.

Y ahora viene otro momento importante, la fritura:
Sabréis que el aceite está en su punto de temperatura cuando introduzcáis un trocito de pan y se fría adquiriendo una bonita tonalidad tostada.

Tan pronto el aceite haya adquirido el calor suficiente (no excesivo ya que si no, las torrijas quedarán ennegrecidas pero tampoco frío, aproximadamente a la temperatura que freiríamos unas patatas) vamos friendo las torrijas de dos en dos.
Ojo con la salpicaduras. Tened en cuenta que es pan empapado en leche y que el líquido que contienen al caer sobre el aceite caliente salpica bastante y podemos quemarnos. No uséis tapadera.
No es conveniente manipular demasiado las torrijas ya que al estar tan empapadas son sumamente frágiles y se rompen con facilidad así que antes de darles la vuelta nos cercioramos de que ya están hechas por la parte de abajo (las levantamos un poquito con una cuchara de madera para ver el color que han adquirido) y cuando están doraditas por un lado las freímos por el otro.

Comprobareis que al tener huevo el aceite no tardando se ensucia un poco. Es conveniente retirar estos restos de huevo quemado con una espumadera. 
Yo, incluso cuando llevo la mitad de las torrijas fritas cuelo el aceite para que vuelva a quedarme bien limpio y agrego más cantidad nuevo. No hay que decir que antes de ello vuelvo a lavar a conciencia la sartén para que no tenga resto alguno de las torrijas fritas anteriormente. Y vuelvo a calentar el aceite de nuevo para seguir friendo las torrijas que me restan.

Según las vamos sacando del aceite las ponemos a escurrir sobre papel absorbente para a continuación rebozarlas también por los dos lados en una mezcla del resto del azúcar que aún no hemos usado con canela en polvo en abundancia.

Cansados? Ya queda poco...pensad en lo deliciosas que estarán... ;)

Vamos a hacer un almíbar con azúcar y miel:
No tiramos nada!! El azúcar con canela que nos sobró cuando rebozamos las torrijas lo colamos para eliminar cualquier impureza que haya caído de las torrijas y lo ponemos en una cacerolita chica.

Agregamos una cantidad generosa de miel de flores. 
Por cierto, la mil de caña es deliciosa. Os aconsejo que la probéis pero para este plato creo que tiene un aroma y un sabor más adecuado el de flores. En cambio las berenjenas fritas con miel no serían las mismas si no usáramos mil de caña. Un autentico placer para el paladar!! Y muy conocidas en Málaga.

Añadiremos dos vasos de agua, pondremos la cazuelita al fuego y removeremos bien para que la mezcla sea hommogénea. Dejaremos cocer a fuego lento por espacio de aproximadamente media horas, tiempo durante el que removeremos de vez en cuando para evitar que se nos pegue.

En el proceso de elaboración del almíbar suele crearse una especie de "espumilla" por arriba que no le da mal sabor pero que yo prefiero eliminar colándolo.

Ya terminamos!! Pondremos las torrijas en una bandeja y las rociaremos con almíbar dándoles la vuelta para empaparlas también por el lado contrario.
Ehhhh!! Reprimid la tentación!! Deberemos esperar al día siguiente para tomarlas. Se habrán acabado de humedecer, el gusto del almíbar habrá llegado al corazón de las torrijas y...ummm se desharán en vuestra boca. Están de pecado!! (De pecado mortal!!!)

Las que os sobren podéis guardarlas metidas en un tapper con el almíbar en el frigorífico. No creo que duren en casa más de un par de días pero si es así no hay problemas en consumirlas durante este tiempo.
Espero os haya gustado esta preparación. 
Por cierto, en la casa de al lado vive una niña que me tiene robado el corazón por lo preciosa que es. Así es, encantadora y deliciosa y tan pronto se ha enterado de que estaba haciendo torrijas esta mañana y al decirle yo que les llevaría tres (una para cada uno de los que son de familia) no ha tardado en responder - O más!!! jajajjaa Qué linda es!! :)
Están hechas de esta mañana, ahora, ya al final de la tarde, se las llevaré y estoy convencida que no esperará a mañana para comerlas. No sé si podrían venir a casa a merendar pero tan solo por ver su preciosa carita relamiéndose estaría encantada de invitarles. 

P.D. Este artículo está dedicado a Victoria ;) quién no me cabe duda llegará a ser una gran cocinera!!

Receta de Moussaka griega, mousaka o musaka...lo llamemos como lo llamemos este plato está igual de rico!!

La "Moussaka" es de origen árabe pero la versión griega es la más que más conocemos en España y esa es la que preparé hace unas semanas pero por falta de tiempo no he colgado hasta ahora ya que su redacción, como podréis comprobar ahora, me llevó un ratillo largo.
Esta es otra de las preparaciones del grupo "para quedar como un Rey/Reina" y es que es así...No conozco a nadie que no le guste la mousaka. Preparar este plato es tener garantía de éxito!!
Si la bechamel está bien elaborada; la salsa de tomate frito es casera; utilizáis carne de cordero (es lo tradicional aunque también puede hacerse con ternera) y las berenjenas se adquieren en su temporada...os saldrá un plato de lujo!!

Por supuesto puede hacerse una versión algo más corriente usando bechamel de tetrabrick y usar tomate frito del que se comercializa. Os ahorraréis tiempo, indudablemente. Pero claro, el resultado no tienen nada que ver con lo que yo os propongo. Aunque a veces, ya se sabe, no siempre es posible hacer las cosas del mejor modo. Incluso esta versión menos "lujosa"  estará francamente buena. 
Os animáis a acompañarme mientras preparo esta mousaka en mi cocina? Pues venga..me/nos ponemos el delantal!
INGREDIENTES (Para 6/7 raciones bien generosas):
  • 1,25 Kg. de berenjenas
  • Sal gorda
  • Aceite de oliva virgen extra
  • 1 diente de ajo
  • 1 cebolla gordita
  • 500 gramos de carne de cordero picada
  • Sal fina
  • Una pizca de orégano
  • Una pizca de pimienta negra recien molida
  • Una cucharadita rasa de jengibre molido (opcional)
  • Queso rallado tipo "Grana Padano"
  • Un poquito de mantequilla para el gratinado
  • 1 tazón de salsa de tomate casera (Pinchad en el enlace para ir a la explicación si no la conocéis)
    • 2 latas de kilo de tomate natural entero 
    • 200 cc de AOVE
    • sal
    • Una ramita de lavanda
    • Una ramita de romero
    • Una ramita de tomillo
  • 1 litro de bechamel casera (Pinchad en el enlace para ir a la explicación si no la conocéis)
    • 90 gramos de mantequilla
    • 90 gramos de harina
    • 1 litro de leche entera
    • una pizca de sal
    • Una pizca de pimienta negra molida
    • Una poquito de nuez moscada recién rallada

ELABORACIÓN:
  1. Es conveniente cortar las berenejenas en láminas de algo más de medio cm. espolvorearlas con sal gorda y dejarlas reposar un buen rato (media hora al menos) para que suelten parte del agua que contienen y de paso eliminar el sabor un poco amargo que tienen.
    Si no son demasiadas podéis dejarlas sobre una bandeja un poco inclinada para que el agüilla vaya hacia la parte inferior y si, como en este caso, son cierta cantidad, un buen sistema es dejarlas verticales dentro de un colador bien amplio sobre un plato que recoja el agua.
  2. Ahora pondremos un chorreón de aceite de oliva virgen extra en una sartén amplia y doraremos en él el diente de ajo picadito.
    En cuanto tome color añadiremos la cebolla cortada en brunoise (daditos bien pequeños) y dejaremos que se poche lentamente. No tenemos prisa y no queremos que la cebolla se arrebate, así que fuego bajito... mientras podremos adelantando otras cosas :)
  3. Cuando tengamos la cebolla bien blandita añadiremos la carne de cordero picada. Arriba os decía que si no encontráis o no os gusta con cordero podéis hacer esta moussaka con carne de ternera e incluso con la típica que venden en bandeja mitad cerdo mitad ternera. Pero vamos, lo suyo es utilizar cordero que es lo tradicional en la receta griega.
  4. Removemos bien el conjunto y dejamos que se haga unos minutos. No demasiados. Tened en cuenta que se trata de carne picada que se cocina en un momento. Si nos pasamos de tiempo la carne se resecará.
  5. Añadiremos las especias (orégamo, pimienta negra y la cucharadita rasa de jengibre molido que le aportará un puntito picante) y volveremos a remover.
  6. Ahorar incorporaremos nuestra salsa de tomate frito casero.
    Si no tenéis y no queréis pararos a hacer la salsa de tomate en este momento tendréis que usar del que se comercializa. No quedará igual pero si es de una marca que os ofrezca garantías tampoco vamos a dejar de cocinar este plato. Verdad?
  7. Solo remover bien el conjunto porque la salsa de tomate ya está cocinada así que se trata de amalgamar bien los sabores de todos los ingredientes. Apartaremos del fuego  y reservamos.
  8. A la par que vamos cocinando la carne podemos ir asando las berenjenas. Primero las habremos lavado y secado a conciencia
    y sobre una sartén o sartén amplia bien caliente las iremos dorando sin que se solapen. Es decir, que no se pongan unas sobre otras para que se doren por igual por todas partes. A fuego bastante fuertecito. Las vamos haciendo por tandas porque no nos van a caber de una vez. Según van saliendo de la planchas las colocaremos en una bandeja y las reservamos.
  9. Si no hemos hecho antes la salsa bechamel deberemos prepararla ahora. Si queréis ver la entrada en la que figura el paso a paso de su elaboración pinchas en el vínculo que os pongo.
  10. Yo he preparado para dos veces y asi poder tener una bandeja en el congelador lista para el horneado. Me ahorraré tiempo un día que no cuente con él para cocinar o que ande un poco "vaguilla" ;) Vamos a "montar" la bandeja de nuestra moussaka: Una capita de salsa bechamel, otra de berenjenas sin solapar unas con otras, encima una de carne, de nuevo berenejenas, por segunda vez carne...la última (tercera) de berenjenas y sobre ella la segunda y última de bechamel. Espolvoreamos con queso rallado tipo Grana Padano y ponemos trocitos de mantequilla por toda la superficie.
Tendremos precalentado el horno a 190/200 (calor por arriba y por abajo). Meteremos la bandeja para que se hornee aproximadamente 30 minutos. Si en  vuestro horno el gratinador funciona a la vez mejor que mejor. Si no es así, a los 20/25 minutos poned el gratinador para que nuestra moussaka nos quede con unn dorado precioso que la hará aún más apetecible.

Sin dilación!! A la mesa! A disfrutad de este plato de lujo!!!
Espero que os haya gustado mi moussaka.
María.
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Receta del guiso tradicional de rabo de toro (o de vacuno) al vino tinto. Cocina española, con mayúsculas!!.

Aunque este plato se conoce como "rabo de toro" en realidad pocas veces lo que se estofa en esta preparación es tal. Habitualmente se trata de rabo de vacuno. Es un plato típico de la cocina cordobesa dónde tuvo su origen cuando se comenzó a estofar los rabos de toro de lidia. El precio de esta producto es prohibitivo además de difícil de conseguir. De ahí que nos conformaremos con cocinar un rabo de vacuno que por cierto, está igualmente exquisito. Es una carne bastante gelatinosa que contribuye a espesar la salsa y que cocinado con los ingredientes que lo acompañan forma una salsa sustanciosa y de intenso sabor.
No es un plato para andar con prisas pero no presenta dificultad alguna su elaboración y los resultados son de una exquisitez digna de los paladares más exigentes. De verdad. Hay quién dice que tiene que cocerse sus cuatro horas poco a poco. Yo no estoy de acuerdo en absoluto, utilizando una olla rápida os puedo garantizar que queda estupendo.

Salsa de tomate frito casera. Receta paso a paso.


Hace un tiempo os puse la receta de otra salsa de tomate frito casera. "Tomatá" (salsa de tomate frito) de mi madre Deliciosa!! Lleva cebollita frita y pimientos rojos. Un lujo de tomate frito. De veras..
Pero hoy quería explicaros otra manera de hacer una deliciosa salsa de tomate frito casero. De ese que siempre te alegras de tener en un tarro en el frigorífico e incluso en el congelador (congela divino!) cuando vas a comerte un par de huevos fritos y los puedes acompañar con esta deliciosa salsa.
Pues venga, vamos a por esta otra forma de realizar el tomate frito en casa y que si lo probáis no utilizaréis más ese tomate frito que se comercializa como tal pero cuyo sabor nada tiene que ver con esta exquisitez :)
Cuando me pongo hago cierta cantidad porque me gusta tener siempre algún tarro en el congelador (congela estupendamente, sin perder ni cambiar textura ni sabor) para utilizarlo en otras preparaciones. Me resulta muy cómodo no tener que hacer el tomate frito en el momento, además, es tan socorrido para tomarlo como acompañante de tantos platos...
De todos modos no penséis que sale tanta cantidad aunque usemos tres botes de tomate. He probado con muchas marcas y todas, absolutamente todas las que he usado contienen bastante agua junto con los tomates. Tendréis que ir probando y quedaros con la marca que contenga menos agua. 
INGREDIENTES:
  • 2 latas de kilo de tomate natural entero de calidad
  • 200 cc de AOVE
  • sal
  • Una ramita de lavanda
  • Una ramita de romero
  • Una ramita de tomillo
  • Una o dos cucharadas de azúcar
ELABORACIÓN
Debéis utilizar un tomate de bote que os ofrezca garantías. No todos son buenos, ni mucho menos. Muchos contienen más agua que otra cosa y al final sacáis una mínima cantidad de una gran cantidad de tomate lleno de agua.
  1. Sobre un plato hondo pondremos un colador grande y sobre él volcaremos el tomate de las tres latas.
    Con un tenedor aplastaremos para que caiga la mayor cantidad posible de agua. Nos conviene tener la mínima cantidad posible de ella y la máxima de pulpa de tomate.
     
  2. Una vez bien escurrido el tomate pondremos a calentar en la olla rápida el AOVE.
  3. Cuando el aceite esté bien caliente echaremos sobre él cuando esté caliente, la pulpa de tomate que tenemos en el colador. Removeremos bien y dejaremos que se caliente el tomate antes de cerrar la olla rápida. Agregaremos las ramitas de lavanda, romero y tomillo si es que tenemos hierbas frescas. Siempre es mucho mejor utilizar hierbas frescas o secas pero naturales, es decir, que no sean de "bote" ya que el aroma que desprenden no tienen nada que ver. Salaremos (con prudencia).
  4. Cerraremos la olla rápida y dejaremos cocer 30 minutos a partir de que las rayitas de la válvula aparezcan (cada olla indica de un modo cuándo ha llegado al nivel de presión necesaria).
  5. Abrimos la olla cuando se despresurice y comprobamos que el tomate está bien frito, sin exceso de agua. De tener aún bastante agua cerraremos de nuevo la olla y le daremos unos minutos más de cocción en ella. A partir de aquí interviene el gusto. Me explico: Hay a quienes les gusta esta salsa muy espesita. Tendrá que dejar que siga cociendo un poco para que el agua vaya reduciéndose y se espese. A mí me gusta así, espesita, con cuerpo pero no del todo seca. Para mí así está perfecta. Ya véis que este tomate está bien frito. Comprobad como el aceite se "separa" del tomate :) Qué delicia!! Ya estoy deseando tomarlo con pan mojadito en él jeje y cómo huele!!!
  6. Ahora será el momento de rectificar de sal y agregarle una o dos cucharadas de azúcar (dependerá de la acidez del tomate) A continuación pasaremos la salsa por el chino. No uséis la batidora ya que tiene las hierbas y todas las pepitas del tomate. El chino no eliminará todas las pepitas pero sí bastantes y por supuesto "limpiará" la salsa de los trocitos de hierbas y de sus hojas que hayan podido quedar en ella.
  7. Ya tenemos nuestro tomate frito listo para que lo usemos en la preparación que necesitemos. Como hemos hecho cierta cantidad, lo que os sobre podéis envasarlo en botes de cristal que una vez fría la salsa podéis conservar durante bastante tiempo en el frigorífico y durante más tiempo aún en el congelador. Ya os comentaba arriba que descongelándolo despacio no cambia ni su textura ni su sabor. Queda perfecto!! Y es muy práctico tenerlo preparado!
Maria.
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Porra Antequerana o Salmorejo cordobés. Otro debate culinario.

No hay una única receta de tortilla española, como no la hay del cocido madrileño o de las croquetas de jamón. En cada cocina se elaboran de una forma. Algo semejante pasa entre estas dos denominaciones que designan platos que no me voy a atrever a decir que son el mismo pero desde luego sí muy parecidos. Es más, hablando de uno de los ingredientes que algunos dicen que es el que diferencia a un plato del otro, recuerdo que una de mis vecinas de cuando vivía en Málaga no le ponía pimiento (ni rojo ni verde) a su porra antequerana y yo en cambio utilizo pimiento rojo para la mía. Así que... yo creo que es más cuestión de costumbres que de otra cosa. Sí puedo asegurar que lo que me han servido en Córdoba como Salmorejo unas veces más y otras menos, era casi exactamente igual que lo que he comido en Málaga como Porra Antequerana. 
En fin, me quedo al margen del debate y os dejo con las explicaciones de cómo hago yo mi porra o mi salmorejo :) que no nos vamos a pelear por el nombre degustando un plato tan fresquito, tan apetecible y tan rico!!

Barquitas de pepino rellenas de paté de palitos de cangrejo (o "surimi")

Hoy no tenía ganas de complicarme la vida en la cocina así que he preparado estas barquitas de pepino rellenas de paté de "surimi" también llamado palitos de cangrejo o sucedáneo de pescado. No he tenido que comprar ninguno de los ingredientes que lleva esta preparación. Los tenía todos en el frigorífico o en el congelador. Tiene un aspecto realmente apetecible. Verdad? Y se prepara en un momento. Es de esas recetas que te llenan un poco más la mesa cuando te viene gente que no esperas a cenar. Queréis saber cómo las preparo? Pues venga!!

INGREDIENTES:

  • palitos de cangrejo
  • cebolleta tierna grandecita (o dos más pequeñas)
  • brandy
  • Mayonesa casera 
  • tomate frito o ketchup
  • Unas gotas de tabasco (opcional)
  • Pepinos españoles pequeñitos (de la variedad que os guste)

Ya sabéis que en España se cultivan fundamentalmente tres variedades de pepinos
El tipo "Almería" u "holandés". Muy alargado, de piel muy lisa, estrecho, de sabor mucho más insípido y que se puede consumir con su piel. Es un pepino que no amarga nada. Este pepino es el que nuestro país dedica fundamentalmente a la exportación..
El francés, un pepino más corto que el tipo holandés pero más rugoso.
Y el tipo español. Es la variedad más corta (entre 10 y 12 cm). Se trata de un pepino bastante rugoso y espinoso.
ELABORACIÓN:
No tiene secreto ninguno:
  1. Con un cuchillo bien afilado cortar muy, muy finitos los palitos de cangrejo. Incorporarlos a un bol.
  2. Agregar la cebolleta finisimamente picada, un chorrito muy pequeño de brandy, una pizca de ketchup o tomate frito, unas gotas de tabasco si os gusta un poquillo picantito y mahonesa.
  3. Remover bien el conjunto.
  4. Lavar los pepinos, secarlos y con un "acanalador" raspar la piel. Esto dependerá de la variedad de pepino que uséis. Los pepinos que compré eran tipo francés así que tenía que eliminar la piel un poco. No me gusta pelarlos del todo por dos razones. La primera porque me parecen mucho más bonitos en el plato con esa "pátina" verdosa que deja la película de piel si no se elimina del todo con un cuchillo. Y en segundo lugar porque me agrada el regustito un poquillo amargo, muy leve, que deja esta parte externa. De ahí que usara un acanalador para más que pelar, "raspar" la piel del pepino dejando una pizca.
  5. Partirlos por la mitad y eliminar el interior todo a lo largo. Yo me he servido del descorazonador de las manzanas. Podéis usar una cucharilla si no tenéis este cacharro en casa. Tendréis así una especie de "barquitas" listas para rellenar.
  6. Solo resta rellenar las barquitas de pepino con el paté de "surimi".

Es una forma de presentar este paté. También podéis servirlo con tostaditas. En verano, fresquito del frigorífico es una delicia!
María.
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Pollitos picantones en salsa con patatas al vapor

La carne de los picantones me parece exquisita. Solo veo ventajas a los picantones salvo el precio que, proporcionalmente resulta algo más caro que el del pollo que compramos normalmente, pero vamos, no son nada que no sea asequible. 
Esta preparación es estupenda si queréis tener un plato prácticamente preparado desde el día anterior. Os diría que incluso mejora de un día para otro. El día que lo toméis solamente deberéis preparar la guarnición. En este caso he elegido unas simple para riquísimas patatas al vapor porque la salsa de estos picantones es muy sabrosa y creo que contrasta muy bien con el sabor neutro de la patata cocida.
Como sabréis son pollitos de pequeño tamaño, muy jóvenes y por tanto con una carne deliciosa y tierna. Suelen usarse uno por ración. Se cocinan mucho más rápidamente que los pollos de tamaño normal. Yo suelo comprarlos chiquitos, de manera que los podamos tomar enteros uno por cabeza. Si sois más en casa quizás os convenga comprar picantones algo más grandecitos para que os quepan mejor en el horno.

INGREDIENTES (Para dos raciones)

  • 1 Cebolla
  • 1/2 pimiento rojo
  • 2 tomates rojos pequeños
  • 1 vasito de brandy
  • 250 cc caldo de pollo
  • 2 Picantones pequeños
  • 1/2 naranja pequeña
  • 2 dientes de ajo
  • 2 ramitas de romero
  • Sal
  • Pimienta negra
  • AOVE
  • Patatas

ELABORACIÓN:
  1. Precalentaremos el horno a 200 grados (calor por arriba y por abajo)
  2. Prepararemos la verdura lavándola y secándola bien con papel de cocina. La cebolla la cortaremos en juliana fina y el pimiento rojo en tiras. Los tomates los partiremos por la mitad y cada mitad en tiritas.
  3. Pondremos un poco de AOVE en una sartén a calentar a la que incorporaremos primero la cebolla. Dejaremos que se poche un ratito y agregaremos a continuación el pimiento rojo cortado. Todo ello a fuego bajito.
  4. Añadiremos los tomates cortados y un poquito de sal. Iremos removiendo de vez mientras se va ablandando la verdura.
  5. Durante este tiempo prepararemos los picantones. Los lavaremos y secaremos muy bien con papel de cocina. Con un soplete de cocina eliminaremos los restos de cualquier plumita que pudiera haber en ellos.
    Los salpimentamos y rellenamos cada uno de ellos con un cuarto de naranja y un diente de ajo así como una pequeña ramita de romero frescaRociamos el picantón con un chorrito de aceite y, con las manos, embadurnamos bien por todas partes la piel del picantón.
  6. Ahora deberemos asar los picantones (tardarán aproximadamente 40 minutos, quizás algo más, todo dependerá del funcionamiento del horno y del tamaño de las aves): Pasaremos las verduras ya blandas a una bandeja que pueda ir al horno y la situaremos bajo una parrilla (la que suele venir con los hornos) sobre esta parrilla colocaremos bien centrados sobre la rejilla los picantones para que a la vez que se van dorando vayan dejando caer sus jugos sobre la salsa.
  7. A mitad del asado daremos la vuelta a los picantones para que se doren por la otra parte. Comprobaremos también que no se esté produciendo tanta reducción en la salsa que se nos agarre a la bandeja. Si fuera preciso echaremos un chorrito de caldo de ave y moveremos bien.
  8. Sacaremos los picantones y la salsa del horno. La salsa la volcaremos en un vaso dónde podamos triturarla totalmente con una batidora eléctrica. Una vez bien triturada la pondremos en una cazuela.
  9. Procederemos a cortar las aves en trozos: los muslitos por una parte, las pechugas por el otro y por otra parte las alitas. Desecharemos el relleno, claro está.
     
  10. Pondremos los trozos de los picantones sobre la salsa y dejaremos que cueza un poquito más permitiendo así que se caliente bien antes de servir. Rectificaremos de sal antes de emplatar.
  11. A la vez que se asan los picantones prepararemos las patatas al vapor. Las lavaremos, pelaremos y cortaremos en rodajas no muy gruesas. Salpimentaremos y rociamos con un chorrito de aceite. Yo las he hecho sobre una vaporera.
     Compré en Ikea una vaporera con la que estoy muy contenta. Es como una cazuela con el fondo perforado y cuenta con su propia tapadera. Esta vaporera se ajusta por su diámetro al de una olla normal que se sitúa bajo ésta y que es la que contiene el agua. Las verduras puestas sobre la vaporera se cuecen sin perder sabores ni aromas ninguno y quedan estupendas. Os aconsejo que a poder ser cocinéis las patatas de un modo que conserve su sabor.
    El microondas podría ser otra opción. Yo prefiero el uso de esta vaporera porque encuentro que en el microondas hay que estar pendiente de ellas para que no se resequen, y agregarles un chorrito de agua. En fin, esto va  a gustos. Aderezadas con unos granos de sal, una pizca de pimienta negra recien molida y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, están muy ricas. Tardará como unos 30 minutos en ablandarse.
María.
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