lunes, 5 de diciembre de 2016

Recoger y endulzar (curar) aceitunas machadas (Parte I)

Esta primera parte del proceso de endulzado de las aceitunas que hemos recogido del olivo que tengo en el jardín la he publicado en mi blog de jardinería
Os pongo el vínculo para que podáis leer el artículo completo y de paso visitar mi jardín ejjeje Tan solo tenéis que pinchar en él.
Esta tarde las ha cogido mi madre y hemos comenzado el proceso de lavado con agua. Cuando estén dulces os pondré el vínculo al siguiente artículo dónde explicaré el proceso del aliño.
Espero que os guste!!
Aquí os dejo unas cuántas fotografías del proceso que hemos seguido esta tarde pero ya digo, la explicación está en mi blog de jardinería: El jardín de la Alegría en Madrid.
En él está el artículo que os comento. 







lunes, 18 de enero de 2016

Cordero asado al horno con agua y sal. Simple pero exquisito!!

En cada casa se asa el cordero de una forma. En la mía alterno entre la receta que os expliqué hace ya tiempo de paletilla de cordero a la sepulvedana (asado regado con un caldo corto y patatas cortadas por la mitad cocinadas en la misma bandeja) y ésta forma que os propongo hoy.
Si tuviera que elegir (y afortunadamente no tengo que hacerlo ajjaja) me decantaría por esta forma de asar el cordero. Simplemente agua y sal. No hay más ni puede ser más sencillo y el resultado es tan espléndido que tenéis que probarlo. De verdad!! Está delicioso!!
Indudablemente lo ideal sería que este asado se hiciera en un horno de leña pero, qué le vamos a hacer!! Yo no dispongo de uno así que me apaño perfectamente con el horno de mi cocina.
No es igual asar cordero en un gran horno de leña que hacerlo en el horno de una cocina de casa pero os podéis fiar de lo que os digo: de esta forma, en casa, también está para chuparse los dedos!!
La cuestión es la sencillez de los ingredientes y que el asado se haga muy, muy lentamente, subiendo el calor progresivamente y solo cuando la carne está totalmente blandita y jugosa, solo entonces,  al final de la cocción, subir el calor y que se produzca el dorado. No hay más secreto. Bueno, sí...
Agua y sal solamente? No, claro. Un buen cordero!! Vivo en la Sierra Oeste de Madrid, cerca de Ávila y en las carnicerías de mi pueblo venden una estupenda carne de cordero. Esta paletillla que veréis en las fotografías tenía tan buena pinta en el mostrador de mi carnicero que no me pude resistir. Ya estaba avanzada la mañana cuando fuimos a la compra así que el otro día no comimos temprano... Este sistema de asar el cordero el único inconveniente es que lleva su tiempo pero merece la pena tener algo de paciencia y aplacar el hambre con un picoteo mientras termina de asarse la carne.
Me gusta más la paletilla del cordero que la pierna porque me parece más melosa pero eso ya va a gustos. Otra manía? Hacerlo en cazuela de barro siempre que puedo. Pienso que conserva mejor el calor.
Por cierto, me encantan las cabezas asadas!! así que junto a la paletilla he metido una partida en dos. Este modo de hacer el cordero no es imprescindible que sea para paletilla o pierna, también podéis asar otras piezas y quedarán igualmente estupendas. 
No os voy a dar tiempos porque dependerá de vuestro horno, de la cantidad de carne que aséis, de si es pierna o paletilla y de la calidad de la carne. Sí os digo que no es probable que os tarde menos de dos horas y media ni mucho más de tres. Es tiempo, sí pero cuando toméis un bocado de este cordero mojadito en esa salsa deliciosa en la que se hace en sus propios jugos no os acordaréis de cuando encendisteis el horno!!
Si usamos bandeja de barro yo tengo por costumbre meterla debajo el grifo para que se moje bien. La seco superficialmente con un paño y la uso.
Antes de introducir la carne en ella para esta paletilla que veis he puesto 600 cc de agua fría y una cucharada sopera rasa de sal. Si queréis mover la salmuera hacedlo pero casi que ni es preciso, el propio calor del horno disolverá la sal en el agua.
A continuación introducimos las tajadas de carne en la cazuela y sin más preámbulos...al horno que tenemos precalentado!!

1.- Comenzamos a 140/150 grados. Bajito, para que la carne no se dore si no que comience a cocinarse sin crear costra. 
Lo dejamos así por lo menos una hora y cuarto. Si la pieza es pierna mejor hora y media. Dándole en este tiempo una vuelta para que se cocinen las tajadas por ambas partes.
2.- A continuación subimos un poco el calor, unos 175 grados estará bien, otra media horita larga, con volteo de la carne de nuevo en medio del tiempo.
Con esta cantidad de carne y esta temperatura no os va a faltar liquido si no abrís constantemente el horno haciendo que se pierda el vapor que se genera por efecto del agua en ebullición.
A estas alturas ya tendréis que ir pinchando un poquito la carne para comprobar si se va ablandando. Si no es así y notáis que a la carne le falta aún mucho para ablandarse alargar este tiempo, no hay prisa. Es importante la lentitud, que no se dore.
3.- Otra media hora al menos vendrá luego a 200 grados más o menos. En este punto la carne tendrá que estar ya  casi casi blanda pero vamos a darle más tiempo...merece la pena!! Por supuesto, en el "intermedio" volteamos de nuevo las tajadas para que se hagan igual por ambos lados.
4.- Nos queda menos!! jajajaj La última media hora a tope, a 250!! la última posición de la carne deberá ser con la piel hacia arriba para que al servir quede más bonito. Para que la piel quede crujiente y con un aspecto más apetitoso dejad las tajadas los últimos minutos hacia arriba para que se dore bien.
Comprobad en todo momento que hay líquido en la bandeja. Es imprescindible. En el caso improbable de que se os haya evaporada agregadle un vasito de agua caliente (no por encima de la carne si no directamente a la bandeja)
A quién no le gustan las patatas acompañando el cordero. Que levante la mano!! jejeje No veo ni una!! :)
Podéis hacerlas en la propia bandeja pero este sistema para mí tiene una desventaja y es que la patata se "bebe" mucha salsa dejando luego apenas salsita cuando se toma el cordero. A mí me gusta que las patatas tomen el sabor de la salsita pero que el cordero quede con bastante juguito para ir mojando los trozos de carne según vamos degustándola así que lo que hago es freír las patatas de la forma habitual en una sartén con aceite de oliva virgen extra y en el último cuarto de hora las añado a la bandeja procurando que caigan en el caldito para que se tomen e su sabor.
En estos últimos minutos las volteo al menos un par de veces para que todas las patatas en algún momento se impregnen con la salsa.
El punto de dorado va a gusto de cada uno...en cuanto esté en el grado que os apetezca...a la mesa con la bandeja y a comer!!


domingo, 3 de enero de 2016

Canelones rellenos de pollo asado con ciruelas y pasas

Hoy viene casi toda mi familia a comer. Quiero homenajearles con una comida digna de ellos así que llevo ya días elaborando el menú. El segundo estará constituido por unos canelones con bechamel rellenos de pollo asado con ciruelas. 
Hoy tendré menos trabajo del que suelen dar los canelones porque en parte el relleno lo tengo hecho. Resulta que hace ya días hice un pollo asado con ciruelas que resultó exquisito. Ya tenía entonces en mente hacer los canelones así que cuando preparé el asado puse muchísima más cantidad de la que precisaba precisamente con la idea de que me sobrara suficiente como para hacer el relleno de estos canelones que he preparado hoy.
Os aconsejo que estos canelones los preparéis así, con la cantidad de sobra que pongáis demás el día que preparéis un asado. Con un mismo momento de horneado tendréis lista la comida del día que degustéis el asado y buena parte del relleno de los canelones que podéis guardar en el congelador hasta que se os presente el momento de hacerlos.
Partimos pues de un asado que sobró. Si vuestro caso es el de tener que hacer el asado de pollo previamente podéis consultar el enlace correspondiente.
Estos serán los ingredientes que precisaréis para hacer este pollo asado con ciruelas si no lo tenéis reservado de otro día y que nos servirá de relleno.
  • 1 Pollo grandecito cortado en trozos grandes 
  • 1 puerro
  • 2 cebollas moradas (blancas también valen)
  • 3 dientes de ajo
  • 1 manzana
  • 250 gramos de ciruelas pasas deshuesadas
  • Aceite de oliva virgen extra
  • Vinagre de sidra o de manzana
  • Una copa de vino blanco seco
  • Sal
  • Azúcar moreno
  • Una cucharadita de hierbas provenzales
  • Un poco de pimienta en grano
  • 2 hojas de laurel
Pongo a cocer la pasta indico en la receta de los canelones a la catalana. 

Reservo las placas de pasta cocida bien tapadas con un trapo de cocina perfectamente limpio para que no se resequen.

No os preocupéis si alguna placa se os parte por la mitad, no es preciso tirarla, tan solo solapar un poquito ambas partes y al enrollarla con el relleno en su interior tened un poquito más de cuidado, una vez la bechamel lo cubra no se notará en absoluto.


Preparación del relleno de los canelones:
No pretendo un relleno todo triturado como es lo habitual. Deseo que me quede una mezcla  que no sea del todo homogénea si no con cierta textura dónde se pueda apreciar un poco el pollo asado y más claramente aún los trocitos pequeños de ciruela.
Así pues separo las ciruelas que durante su permanencia en le horno quedaron muy tiernas y las reservo. 
Limpio bien de la cebolla y salsa adheridas las tajadas de pollo y también reservo.
Retiro la piel y huesos a las tajadas de pollo apartando la carne limpia.
En un recipiente amplio agrego la carne de pollo ya desprovista de piel y huesos y la salsa y restos de puerros y cebolla del asado y con la batidora de brazo trituro pero sin llegar formar una pasta fina. 
Agrego ahora las ciruelas troceadas a cuchillo en trocitos que sea se perciban a tomar los canelones.
Mezclo bien todos los ingredientes y pruebo de sal.
La textura que ha quedado una vez triturado el relleno es idónea. No muy espesa para que no resulten pesados ni tan clara que no permita rellenarlos.
En el último momento he pensado que habían quedado pocas ciruelas y es que gustan tanto que cuando se sirve el pollo asado la gente quiere que le pongas en el plato muchas ciruelas así que creo que un puñadito de pasas rubias sin pepitas le irán bien. Las uvas pasas rubias tienen una piel más fina de las oscuras y rápidamente tomarán parte de la humedad del relleno y se hincharán. Con el tiempo de horneado ya dentro de los canelones se ablandarán más que suficiente.
Relleno las placas de pasta que tenía reservadas ya cocidas y tapadas enrollándolas alrededor del relleno.

No me gusta preparar la bechamel con demasiada antelación porque encuentro que se va espesando demasiado al enfriarse. Prefiero usarla sin duda en caliente, es más fácil de manejar. Esta vez voy a hacer la salsa bechamel en la Thermomix. Como os dije podéis consultar la receta en la entrada correspondiente. 
Mientras relleno los canelones voy cocinando la bechamel en la Thermomix y así la tendré lista para usarla en unos minutos. Podéis ver todo el proceso pinchando en el enlace.
Para los canelones que voy a servir hoy (36) preciso 1,5 litros de bechamel más o menos. Para que tengáis una idea aproximada y la adaptéis a la cantidad que necesitéis aquí están los ingredientes por cada litro de leche.


INGREDIENTES (para un litro de bechamel de cobertura)

  • 80 gramos de mantequilla (por litro de leche)
  • 80 gramos de harina (por litro de leche)
  • sal
  • Media cucharadita de nuez moscada en polvo
  • una pizca de pimienta negra
  • 1 litro de leche entera.
  • Una cebolla bien picada (opcional)

Una vez preparada la bechamel, seguiríamos con el montaje de la bandeja de horneado: extiendo una capa  sobre la bandeja que voy a usar en el horneado y coloco sobre ella los canelones. A continuación cubro bien con una capa abundante de bechamel.
Espolvoreo toda la superficie con queso rallado y por último pongo unos pequeños pegotitos de mantequilla para que el dorado del plato quede bonito.
Horneo a temperatura media, calor por arriba y por abajo durante tres cuartos de hora aproximadamente, vigilando de vez en cuando como va dorándose para que no se queme la superficie.
Siento no poder ofrecer más fotografías del plato terminado, hoy ha venido toda la familia a comer y no era momento de andar con mucha cámara fotográfica en la cocina con las encimeras rebosando de cacharros y platos listos para llevar a la mesa entre trufas, bandejas con jamón y embutidos, foie, tartas de piña y ollas con consomé y con más visitantes en mi cocina que suele haber habitualmente, cualquiera les pedía que te dejaran espacio para tirar una foto!! Había que estar pendiente de "defender" de la bandeja de trufas de los "robos" a hurtadillas ajajjaja y ser capaz de llevar alguna a la mesa en la bandeja antes de que las devoraran!!

Trufas de chocolate

Las trufas de chocolate creo que son uno de los bocados más deliciosos de la repostería. Yo voy a prepararlas hoy para terminar una comida festiva familiar. Serán el último bocado y estoy segura que por muchos platos que les hayan precedido en la mesa (y van a ser muchos!! jejeje y ricos!!) nadie va a poder sufrir la tentación de tomarlas. También pueden ser un detalle precioso para regalar si os gusta obsequiar con algún detallito cuando vais invitados a casa de alguien y no queréis llegar con la típica bandeja de saladitos o las tartas heladas que muchas veces se llevan, además siempre os hará quedar mucho mejor por el hecho de haberlas hecho vosotros mismos.
El menú previsto para hoy va a ser un tanto copioso y buscaba una preparación de chocolate con la que finalizar la comida pero como no hacía mucho que había preparado otro bocado parecido ( bolitas de chocolate con coco, licor y nueces) hoy quería hacer algo diferente para no repetirme. Estas trufas de hoy son algo más ligeras y se me ha ocurrido hacerlas al ver la receta en el maravillosoel blog de la tienda online de utensilios e ingredientes de repostería María Lunarillos. Desde aquí nuestro agradecimiento por tan maravillosa página.
Lo cierto es que han quedado de lo más suaves, melosas.. Se deshacían en la boca!! 
Con estas cantidades me han salido unas cuarenta más o menos porque los "visitadores" de la cocina han ido picando alguna así que al final o sé con exactitud, pero más o menos esa cantidad.
Los ingredientes que vamos a usar son
  • 400 gramos de chocolate de cobertura
  • 100 cc de nata líquida (con nata de cocinar)
  • Un poquito de azúcar
  • 35 gramos de mantequilla
  • 4 Cucharadas de buen coñac
  • Chocolate o cacao en polvo para rebozar
Cuando cocino me gusta tener todos los ingredientes y utensilios que se van a precisar, a mano, colocados en la encimera o bien localizados para cuando los precise,  porque creo que facilita mucho las cosas el no tener que estar buscando ingredientes o utensilios en medio de las preparaciones. Pero cuando trabajo con chocolate pienso que es más necesario aún. El chocolate es un producto delicado y que necesita toda nuestra atención cuando lo manipulamos de modo si no queremos estropear su textura y su delicado sabor de modo que os digo lo que vamos a precisar:
Un recipiente sobre el que quepa holgadamente el chocolate con el resto de ingredientes y en el que podamos manipularlos sin verter.
  • Una cazuela sobre la que quepa el recipiente anterior pero que no llegue a tocar el agua que calentemos en su interior.
  • Unas varillas para remover
  • Una picadora o nuestra Thermomix para picar el chocolate que servirá de rebozado. Si es cacao en polvo no la precisaréis.
  • Una espátula de goma
  • Un cacito para calentar la nata líquida
  • Un recipiente dónde volquemos la mezcla de chocolate y la dejemos enfriar. Debería ser de un tamaño adecuado para que una vez echada la mezcla ésta alcance unos 2 cm (o algo menos) de grosor.
Bueno pues con todo preparado esta mañana vamos a chocolatear un poco!! Ummm ya sólo el aroma que inundará nuestra cocina cuando manipulemos el chocolate es todo un presagio de placer... ;). Por cierto, os habéis fijado lo bonito que es el chocolante fundido? El brillo que tiene...su textura!! :)
Sin más dilación:
1.- Podemos rebozar las trufas en cacao en polvo, en chocolate en polvo comprado ya listo para rebozar e incluso podemos triturar nosotros nuestro propio rebozado. En mi caso he usado una tableta de chocolate de cobertura que he pulverizado con la thermomix pero podéis hacerlo también con una picadora.
2.- Troceamos el chocolate de cobertura en trocitos para que luego sea más fácil de fundir y lo dejamos en un bol amplio.
3.- Ponemos suficiente agua en la cazuela como para que pueda calentar el recipiente dónde está el chocolate sin que éste llegue a tocar el agua y lo ponemos al fuego para que hierva (solo la cazuela)
4.- En un cazo pequeño ponemos la nata líquida, el azúcar y la mantequilla y lo removemos bien para mezclarlos tres ingredientes. Cuando esté caliente la nata apartamos unos segundos del fuego mientras removemos y mezclamos para que no se nos requeme la nata, el calor poco a poco fundirá la mantequilla.
Volvemos a poner sobre el fuego y terminamos de mezclar bien y dejamos que hierva, Apartamos del fuego y lo volcamos sobre el chocolate troceado en el bol.
5.- Con las varillas removemos despacito para ir fundiendo los trozos de chocolate en nata líquida caliente trabajando bien el conjunto mientras comprobamos que los trocitos de chocolate van desapareciendo.
Si viéramos que la mezcla se nos está enfriando y que aún quedan trocitos de chocolate sin derretir ponemos el bol sobre la olla que tenemos preparada con agua hirviendo de manera que enseguida veremos que termina de derretirse todo el chocolate y que la mezcla presenta ya un aspecto totalmente homogéneo.
6.- Trabajaremos el chocolate con las varillas hasta que esté fino y sin grumo alguno.
7.- Ahora podemos ir agregando de cucharada en cucharada el coñac, no de golpe. Una cucharada y removemos, otra y removemos y así hasta terminar con todo el licor.
Ya tenemos la mezcla de chocolate para nuestras trufas perfectamente derretida y homogénea.
8.- Volcamos la mezcla en un recipiente dónde la dejaremos enfriar formando una capa de unos 2 cm. Si os resulta difícil de calcular la medida adecuada de este recipiente es mejor que tengáis otro más chiquito a mano por si os sobra mezcla poder echarla y así que la capa no sea más gruesa que de estos dos centímetros para que las trufas no nos salga demasiado grandes.
Al estar ahora en invierno el chocolate se enfriará no tardando mucho tiempo y estará en condiciones de comenzar a formar nuestras trufas. No es preciso meter la mezcla en el frigorífico para que no se endurezca en exceso y podamos manipular bien el chocolate.
9.- Una vez fría la mezcla de chocolate con un cuchillo bien afilado trazaremos "cortes" horizontales y verticales sobre su superficie formando cuadraditos de unos dos centímetros de lado. De este modo el tamaño de las trufas nos resultará más parejo.

10.- A continuación iremos tomando cada "cubito" y entre nuestras palmas de las manos iremos modelándolo en forma de pequeña esfera que depositaremos en cuánto esté bien formada sobre un plato con chocolate o cacao en polvo.
Si vemos que el chocolate se nos derrite entre las palmas de las manos sin lograr transformar el "cubo" en una esfera os aconsejo que añadáis un "paso intermedio": Valiéndonos de un vaciador de bolas y apoyando un cubo de chocolate en su interior es más fácil mediante la presión de los dedos de la otra mano ir eliminando las aristas. Una vez ligeramente redondeada la porción de chocolate será más fácil terminar de darle forma esférica entre las palmas de las manos. Al estar solo en contacto las yemas de los dedos generaremos menos calor sobre el chocolate que si las redondeamos entre las palmas desde el inicio.


Intentaremos trabajar un poco ligero para que el calor de nuestras manos no funda el chocolate y se nos pegue en exceso a las manos. Frotarnos las manos con una ligerísima capa de aceite nos facilitará mucho las cosas. Deberá ser apenas perceptible para no aportar sabor a la mezcla.
11.- Por último las rebozamos bien en el chocolate en polvo.
Podemos presentar las trufas así, tal cual, rebozadas en el chocolate en polvo sobre una bandeja bonita o meterlas en cápsulas de papel de las típicas de bombones. 
Como veis no son excesivamente difíciles de hacer estas trufas y quedan estupendas!! Pero sobretodo, son un verdadero regalo para el paladar!! 



viernes, 1 de enero de 2016

Empanada gallega de atún y pimientos. Receta y elaboración paso a paso

Hace una semana elaboramos una empanada gallega de bacalao, cebolla y pasas. Hoy vamos a preparar una de atún con pimientos.
Ingredientes y la elaboración a mano de la masa así como el montaje de la empanada es común en ambas recetas, de modo que quien quiera elaborar la masa en casa puede consultar todo el proceso de manera pormenorizada como siempre acompañado de muchísimas fotografías pinchando en el enlace.

Una vez guisado el relleno para la empanada de hoy seguiremos exactamente los mismos pasos que seguimos con la empanada de bacalao. Para consultarlo pinchad en el siguiente vínculo: proceso de estirado de la masa, montaje de la empanada y su cocción en el horno.
Este relleno me gusta también mucho y como el otro es también fácil de realizar. Os recuerdo que sea de lo que sea las empanadas que preparemos, deberíamos tener listo su relleno desde el día anterior ya que no se debe montar ni hornear ninguna empanada con el relleno caliente.


Empecemos con los ingredientes que vamos a necesitar

INGREDIENTES RELLENO (Para una empanada del tamaño de la bandeja del horno)
  • 4 cebollas 
  • 1 pimiento rojo bien grande 
  • 1 pimiento verde grande (de los italianos) 
  • 1 trozo de manteca de cerdo ibérico
  • 1 bote grande de pimientos del piquillo
  • Una cucharadita de hierbas provenzales
  • Pimienta negra en grano
  • do horas de laurel
  • Un par de ramitas de perejil
  • 2 dientes de ajo
  • 1 lata de atún en aceite (650 gramos escurridos)
Conviene no usar latas de conserva de migas de atún porque aún la calidad es muy variable dependiendo de las marcas, en muchas el calibre de los trocitos de bacalao es tan pequeño que se hacen inadecuados. Prefiero usar atún en conserva normal, que me permita mezclarlo con el sofrito sin que se me rompa en diminutas partículas que no se percibirán casi al morder la empanada.

Cortamos las cebollas y pimientos todo chiquito y los reservamos.
A continuación calentamos el trozo de manteca de cerdo ibérico en una cazuela amplia. Hay que ser generosos con la cantidad de grasa utilizada. La empanada absorbe bastante humedad mientras se cuece y después del horneado también se va impregnando de la humedad del relleno, así que necesitaremos que este sofrito que vamos a hacer esté jugoso, nada reseco.
Cuando está disuelta la grasa incorporamos los ajos laminados y los doramos ligeramente.

Añadimos la cebolla cortada a la cazuela y dejamos que poche lentamente, a fuego bajito y tapada.

Cuando lleve un rato haciéndose la cebolla añadiremos el resto de ingredientes: los pimientos (el rojo y el verde), las hojas de laurel, las ramas de perejil, la pimienta negra en grano y las hierbas provenzales. Removeremos el conjunto y dejaremos que vaya ablandándose las verduras lentamente, con la cazuela tapada y removiendo de vez en cuando.

Haremos el sofrito lentamente, sin prisas. Un buen sofrito lleva su tiempo de elaboración. La intensidad del fuego nunca debería ser fuerte ya que provocaría la evaporación de la humedad que desprenden las hortalizas y que facilita su ablandado y que llegaran a dorarse en la grasa antes de hacerse. Es mejor cocinar el sofrito con la cazuela tapada para preservar este vapor y si se quiere algo más doradito al final dejar cocer los últimos minutos sin la tapadera.
Así como en la elaboración del relleno de la empanada de bacalao, cebollas y pasas, os comentaba que era preferible que la cebolla estubiera muy blandita y transparente pero no dorada, en este relleno de atún prefiero que esté más refrito, de manera que una vez bien blandas las verduras subo un poco el fuego los últimos minutos hasta que el agua ha evaporado del todo quedando solo la grasa en la cazuela.

En el momento en que tengamos el sofrito a nuestro gusto apartamos la cazuela del fuego y dejamos que repose un momento.
Incorporaremos el atún que previamente habremos escurrido bien del aceite.

Y removeremos bien el conjunto.

Será el momento de rectificar de sal si fuera preciso. Fijaos que no hemos puesto sal al inicio porque el atún es muy sabroso y suele ser suficiente con la sal que le aporta pero si veis que el guiso está algo soso echad unos granitos de sal a él.
Dejaremos que enfríe totalmente este guiso. Al día siguiente o habiendo pasado suficiente número de horas para que no tenga temperatur alguna podremos montar nuestra empanada.
Con estas cantidades ha sobrado un poco de relleno,  pero no hay problema, lo he metido en un tapper y lo he puesto a congelar. En cualquier momento de apuro lo usaré para hacer una empanada pequeña o para rellenar empanadillas. 
Una vez frío el relleno toca extender la masa para montar la empanada.
Colocada ya la capa de abajo sobre la bandeja de hornear, la cubriremos con el guiso de atún y sobre él extenderemos por toda la superficie trozos bastante grandes de pimientos del piquillo. Estos pimientos ayudarán a que la empanada quede más jugosa aún .
Luego cubriremos con la capa de masa que será la tapa de la empanada. Pintaremos de huevo y realizaremos los adornos, pincharemos toda la masa superior con un tenedor y haremos en su centro la chimenea (agujero en el centro que se practica en la masa para permitir la salida del vapor que emiten las verduras en su interior al cocer dentro del horno y que impide que la masa se abombe por unos lados más que por otros).
Y este es el resultado tras haber cocido
en el horno con calor por arriba y por abajo a unos 200/210 grados durante unos 45 minutos.

Vuelvo a repetir aquí que es importantísimo que os cercioréis antes de sacarla del horno de que no solo está dorada la parte superior si no que la parte inferior de la empanada está cocida y mejor algo dorada también. Es muy desagradable tomar el primer bocado de una empanada con delicioso aspecto dorado y crujiente y comprobar que la capa inferior es un engrudo crudo de masa... 
Pensemos que la capa de abajo de masa se humedece mucho más que la de arriba por efecto del relleno y que es muy fácil que aún estando dorada la capa superior permanezca algo cruda la parte inferior de la empanada. Así que ya digo, siempre levanto ligeramente una esquina de la empanada para ver el color y textura de la masa de la empanada por su parte inferior. Cuidado al levantar la empanada por la esquina!1 Pensad que está en el horno y por tanto muy caliente y que si doblamos hacia atrás demasiado se nos romperá y hay peligro de que el líquido del relleno comience a salirse, así que cuidadito, muy ligeramente, lo suficiente para hacer las comprobaciones...
Como veis el resultado tiene una apariencia deliciosa. La masa está bien doradito pero no quemada, al paladar está ligeramente hojaldrada (gramada como dicen algunos gallegos), cocida pero no reseca, tierna y quebradiza. Tiene grosor para sostener el relleno pero no es tan gruesa que parezca que se come pan. El relleno es abundante y jugoso... y el aroma que desprende al tomarla es delicioso!! Creo que esos son los puntos que yo suelo mirar para saber si una empanada está o no a mi gusto. Esta lo está :) !!!